miércoles, 29 de julio de 2009

Los problemas crecen

Hace mucho tiempo que circulan por la red unos versos erróneamente atribuidos a Neruda que se titulan “Muere lentamente”. En realidad son de Martha Madeiros. Pero no voy ahora al tema del autor. Casi todo el mundo estará de acuerdo en el mensaje del texto. Para el que no los conozca los versos están es esta presentación: (reitero que el autor es equivocado)



Leer más...Pues bien, en esta entrada no me refiero solo a lo que implica atreverse a vivir, «vive hoy, arriesgate hoy...», el disfrutar de las cosas, lo cual es muy recomendable porque siempre nos arrepentimos de lo que no hacemos. Pero no. Esta entrada va de lo que implica atreverse a enfrentarse a los problemas para poder vivir.

Si tienes una vida plena y feliz puedes ahorrarte lo que viene a continuación. Pero si no eres del todo feliz, tienes melancolías dañinas, o crees que tu vida es directamente una porquería, quizás debas analizar por qué: Eres infeliz por algo que tú no puedes controlar, o no eres feliz por una situación que SÍ puedes controlar, o al menos luchar para tomar el control.

Si estás en el escaso grupo de aquellos que no son felices por algo que no pueden controlar (pero de verdad, algo que no se pueda controlar, sin disculpas...) no hace falta que sigas leyendo, porque el texto no se aplica a ti.

Pero a lo que voy, y de lo que va esto, es la infelicidad por dejadez, por inactividad, por cobardía o por complejos.

Desde niño siempre oí decir "Dios aprieta, pero no ahoga". Es una forma de enfrentarse a los problemas al estilo de como lo hace una avestruz. Hay quien cree que si no nos enfrentamos a los problemas, o echamos a otros la culpa de nuestros males, estos se difuminarán y desaparecerán solos.
Lo malo de esto es que el tiempo que pierdas esperando a que los problemas se solucionen, es tiempo perdido, que nunca recuperarás.

Y lo peor aún es que sí, "Dios aprieta", "Dios ahoga" y estrangula, y a veces no suelta el cuello.
Los problemas nunca se solucionan solos y si no les hacemos frente se hacen mayores, y sus consecuencias también, y si solo les enseñamos el trasero, (al estilo avestruz), sufriremos las consecuencias de nuestra falta de acción de forma indefinida.

Esto que digo se riñe con todos y cada uno de los libros de autoayuda que te enseñan a vivir el día a día sin preocuparte demasiado por el futuro. Pero ¿Y si tu día a día es un infierno?¿Y si tu vida es literalmente una mierda?¿Sigues enseñándole el trasero a los problemas, esperando que se solucionen solos, por ciencia infusa, o que el tiempo los arregle? ¿No es mejor arriesgarse, tomar una decisión difícil, enfrentarse a los problemas y al menos luchar?

Quizás si los versos de la presentación no se deberían referir solo a sensaciones, sino a atreverse a sacar la cabeza, gritar, coger a los problemas por el cuello y hablarles de tú a tú, tomar decisiones difíciles, aunque duelan, y hacer de nosotros los dueños de nuestro destino, sin atribuir a los demás la causa de nuestras desdichas y nuestros problemas.

No más disculpas. Las disculpas son solo la arena donde metemos nuestra cabeza. La vida de cada uno es de cada uno, es libre de hacer con ella lo que le plazca, y por lo tanto, también es responsable de conseguir que no sea una vida incompleta.

¿Y tú qué? ¿Eres plenamente feliz, metes la cabeza en la arena, o les echas la culpa a los demás?

1 comentarios:

Irene de Mar dijo...

Creo que una parte de todos nosotros, no se si por miedo, indecision, cobardia...a veces necesitamos mentirnos a nosotros mismos. El problema es que tampoco funciona para arrelgar nada...

Deberiamos agarrar mas el toro por los cuernos y no por el rabo.