sábado, 15 de septiembre de 2007

Como hemos cambiado

A veces, solo a veces, recuerdo a los amigos que he ido dejando atrás. Recuerdo a aquellos amigos de la EGB cuando era niño, con ocho o nueve años, que al cambiar de colegio nunca volví a ver ni a saber nada de ellos. Recuerdo al grupo del instituto, lo bien que lo pasábamos, y recuerdo aquella promesa de no perder nunca el contacto, y si aún así lo perdíamos el volver a encontrarnos el 14 de Febrero de 2002 en las puertas de nuestro centro de estudios. Recuerdo al grupo de la pandilla, donde conocí a mi actual pareja y con los que, salvo excepciones, hace meses cuando no años que no veo.

La vida es eso, es caminar y dar pasos, y en tu camino dejas atrás (o te dejan atrás) a otros que toman otros caminos o van por el tuyo a distinta velocidad.

Es triste pensar que toda esa gente que un día fue importante para ti está por el mundo, no sabes nada de ellos, si están en dificultades no les puedes ayudar y si lo están pasando bien no puedes compartir su alegría.

¿Por qué nos distanciamos? Quizás cambiamos con la edad, o simplemente el azar hizo que nuestros caminos se cruzasen y se separasen posteriormente. Quizás en realidad no éramos amigos, sino personas que compartían aficiones comunes o necesidades comunes en momentos concretos.

Cuando miro a los que van ahora al instituto veo a personas despreocupadas, alegres, joviales, ingénuas… supongo que como éramos por aquel entonces. Sin embargo ahora somos “mayores”, y tomamos “crianza” (como en aquel episodio de 7 vidas). No es que necesitemos cambiar, nos lo imponemos a nosotros mismos. Y eso hace que las prioridades de aquellos tiempos se diluyan en las preocupaciones de la vida diaria de adultos, en la que no hay tiempo para la ingenuidad. Yo no añoro ser niño, ni ser adolescente. Añoro la actitud que teníamos aquellos días que la sociedad ha ido dejando sin fuerza hasta el punto de hacerla desaparecer. Como decía aquella canción de “Presuntos Implicados”, «Como hemos cambiado»

jueves, 13 de septiembre de 2007

Los intermediarios

Cuando cogemos una manzana para comérnosla (al estilo de Barbosa en Piratas del Caribe) vemos la manzana, y pagamos por ella. Pero no nos percatamos de la cantidad de personas que viven de esa manzana sin realizar ningun aporte práctico a la misma más que llevarla de un lado para otro.

Puede que suene a broma el que a veces la persona que recoge las manzanas cobra la décima parte de lo que nosotros pagamos en la tienda o el supermercado, ya que desde que el agricultor vende la manzana al primer intermediario, este al transportista, este al mayorista, este al minorista y por último a nosotros, el producto se encarece, y mucho.

Lo mismo ocurre con la mayor parte, por no decir todos, los bienes que adquirimos, sean perecederos o no.

Si supieras cual es la diferencia entre lo que has pagado por el ordenador que estás utilizando y su coste real seguro que te sorprendías.

Al final en el mundo los que realizan trabajos realmente productivos son cuatro, y el resto vivimos a sus expensas.¿Como sería el mundo si todos realizásemos actividades realmente productivas? Probablemente sería un mundo más justo y con más recursos.

Pero eso nunca llegará, porque los que no producimos somos mayoria.

miércoles, 12 de septiembre de 2007

Historia Universal 2ª parte – La prehistoria II

Habíamos quedado en que la mujer había descubierto el fuego, y en la invención de diversos conceptos que aún utilizamos hoy en día.

Sin embargo, a pesar de haber descubierto el fuego por casualidad les costaba mucho volver a crearlo. No tenían claro cual era el mecanismo que a la postre encendía la chispa, así que repetían todo el ritual completo. Para ello el marido tenía que acostarse con la vecina y su esposa le perseguía de nuevo tirandole piedras. Después de varios intentos volvía a prenderse el fuego. Eso podía durar días.

Como a la señora esposa no le hacía gracia que su marido copulase con la vecina se estableció que el fuego debería estar encendido las 24 horas para que el marido no tuviera que hacer el sacrificio. Un día el marido cogió una piel de animal para apagar el fuego (¡¡que pillín!!) y comenzó a salir humo negro. Apartó la piel y volvió a ponerla creyendo que el fuego desaparecería. Eso hizo que aparecieran figuras de humo en el horizonte. Se asustó y tiró la carne de la caza de ese día al fuego a ver si se apagaba. Pero no tuvo éxito. Todos los que en la lejanía vieron el humo comprendieron que estaba ocurriendo algo y volvieron corriendo, y se encontraron al hombre intentando apagar el fuego. Se había inventado la comunicación por señales de humo. Ese día el marido recibió pedradas aunque el fuego estaba encendido. Como no había más caza tuvieron que comer la carne que el hombre había arrojado a la hoguera. Y vieron que estaba mucho mejor cuando se echaba al fuego que cuando estaba cruda. Se había inventado la cocina.

Comprobaron además, que cuando estaba el fuego encendido los animales no se acercaban. Comprobaron que se podía conseguir fuego con ramas más pequeñas, y así te podías alejar del fuego y las bestias no te atacaban. Se había inventado “el fuego portátil” o “telefuego”, la antorcha.

Se especula sobre como se inventó la peluquería. A pesar de lo que dicen la mayoría de las corrientes, parece ser que la antorcha tuvo mucha culpa. El hombre era inexperto a la hora de llevar la antorcha y en un accidente la acerco demasiado al pelo de su señora. El pelo se quemó. Más tarde, la mujer al agacharse para beber se vió. Y le gustó lo que vió. Se lo contó a sus compañeras, que quisieron tener el pelo igual. Se había inventado la moda de los peinados y la figura del peluquero, aunque los métodos eran claramente diferentes a los de hoy en día.

El tema del maqullaje fue algo que también se inventó por accidente. Los mosquitos de la prehistoria eran grandes como burros, y pegaban unos picotazos igualmente grandes. Probaron a taparse con pieles, pero los mosquitos se colaban igual. Un día, cuando los hombres prehistóricos veían uno de los pocos espectáculos que se podían permitir, la lucha de tías buenas en barro, se dieron cuenta de que los mosquitos a ellas no les picaban cuando estaban embadurnadas de barro. A partir de ese momento todos se embadurnaron de barro. Y del mismo modo, la señora del pelo quemado se agachó a beber, y se vió la cara con barro. Y también le gustó. Lo comentó con sus compañeras, y a partir de ese momento comenzaron a usar el barro para algo más que la lucha y la protección contra los mosquitos. Se había inventado el maquillaje.

No está claro por qué el hombre comenzó a usar taparrabos. Una corriente sostiene que era debido a las lesiones que se causaba en su pene al golpeárselo contra las piedras. Hay que tener en cuenta que los hombres de la época eran paticortos y penilargos. Sin embargo eso no explica por qué las mujeres también usaban taparrabos. Otras corrientes sostienen que era para evitar la suciedad y las infecciones. Ese es un tema en del cual todavía queda mucho por hablar.

Dejamos entonces el tema del paleolítico con el ser humano poseedor del fuego y del maquillaje. Fue una época dura, pero apasionante para el historiador riguroso.

lunes, 10 de septiembre de 2007

El biberón de madrugada

Tienes el despertador puesto a las 3 de la mañana. A veces suena, y a veces el niño releva al despertador de su trabajo y lo hace él mismo. Es un despertar mucho más estresante y asqueroso.

Cuando te despierta el despertador, te despiertas con cara de Zombie vas a la cocina a preparar el biberón y si no tienes cuidado le echas zumo de naranja en vez de agua y sal en vez de leche en polvo. Eso cuando te despiertas tú antes de los llantos del bebé.

Si el bebé comienza a llorar te pondrás a cien e irás a preparar el biberón a toda carrera, porque sabes que tiene hambre y no quieres que llore. Entonces sí que aciertas con el agua y con la leche en polvo, pero con las prisas volarán por los aires y acabará todo en el suelo.

Después de lavarlo, esterilizarlo y preparar otro (ya limpiarás el suelo más tarde) echas la medida de agua que toca y como la boca del biberón no es muy grande caes todo por la encimera. Te acuerdas de todos tus parientes próximos y lejanos y vuelves a intentarlo, y por fin consigues prepararlo. Pero el biberón está frío, y no querrás que tu peque se quede helado. Toca calentar el biberón. Existen diversas técnicas. Al baño María, en el microondas, en el calienta-biberones… Yo me decanto por el calienta-biberones. No me gustan los microondas y no es plan de llamar a la tal María para que se bañe y caliente el biberón a las tres de la mañana. La pega del calienta-biberones es que es algo lento. Pero mientras se calienta el biberón si el bebé no llora puedes limpiar el suelo que has manchado antes.

Cuando se apaga la luz del calienta-biberones te echas un poco en la mano, y en ese momento, mientras pegas un grito de dolor por la quemadura, te das cuenta de por que es necesario hacer eso y no es ninguna tontería.

Enfrías el biberón debajo del grifo con tan mala suerte que se te abre el biberón, se te derrama todo, y vuelta a empezar.

Tras repetir toda la historia OTRA VEZ, consigues tener un biberón con la temperatura justa y al final bien hecho. Vas a ver al niño y el pobre se durmió por aburrimiento. Le despiertas y le das el biberón. Se lo come todo porque entre pitos y flautas, biberones en el suelo y biberones abiertos llevas tres cuartos de hora de retraso. Luego toca que el niño eche el erupto. Cuando crees que está todo acabado el niño te vomita encima, y tienes que cambiarle la ropa y cambiártela tú. Por fin, después de todo eso, de limpiar el suelo y de limpiar el biberón te puedes ir a la cama a seguir durmiendo. Pero piensa que sobre todo al principio, los biberones son cada cuatro horas, así que puedes dormir un par de horitas y vuelta a empezar.

Hace 30 o 40 años

Hace 30 o 40 años, si querías ver una serie o una película, tenía que ser en el único canal de televisión que había, hasta que comenzó a emitir la segunda, y como no podías grabarla porque no existía el vídeo ni el dvd, o la veías en el acto o te quedabas sin verla. Y no había reposiciones, porque a cierta hora dejaban de emitir y no había programación ni por la noche, ni por la mañana, excepto los sábados y domingos.

Y lo mejor era que como el mundo tenía que ver el mismo canal, al día siguiente todo el mundo comentaba la misma serie o la misma película.

Eso de estar localizable a todas horas con el móvil tampoco era posible y podías desaparecer y que nadie te encontrase sin tener que inventarte la tan manida disculpa de que te habías quedado sin batería en el móvil.

Los viajes por carretera se convertían en una odisea, las averías de los coches eran frecuentes y el tener que llamar a la grúa se convertía en un calvario (porque no había móviles).

En los supermercados (que digo... en las tiendas de ultramarinos) las cajeras (la tendera) debían teclear el precio en el teclado o escribir la nota en un papel, (no había lectores de códigos de barras) y las equivocaciones eran frecuentes. Además el teclado, cuando lo había, era analógico y las teclas no eran tan suaves ni tan rápidas como las digitales.

No existían las consolas ni portátiles ni fijas. Lo más que había eran máquinas de pinball analógicas en los bares. Y si querías jugar al fútbol, bajabas a la calle y jugabas de verdad, no con el dedo.

Tampoco existían los ordenadores (me refiero a los personales. Sobre la “historia de la informática” es posible que hable otro día), no existían las calculadoras científicas (y prácticamente las básicas tampoco), no existían los navegadores ni las agendas electrónicas.

Cuando tenías que sacar dinero tenías que ir al banco en horas de oficina, generalmente a tu sucursal. La forma de pago era metálico o metálico, con lo que había que llevar siempre el dinero encima.

Si tenías que acordarte de algo o utilizabas bolígrafo y papel o utilizabas las neuronas que poblaba tú cabezas justo debajo del pelo.

La mayor parte de los inventos que ahora nos hacen la vida más fácil han traido como consecuencia que nos hagamos vagos. Hoy por hoy no tratamos de recordar los números y las citas, ya lo hace la agenda por nosotros. No hacemos cuentas, que las haga la calculadora o la hoja de cálculo. No tenemos que ser previsores a la hora de disponer de efectivo, porque hay cajeros en todas partes, y si no siempre puedes pagar con tarjeta.


No hay que preguntar si te pierdes, porque el navegador hace que no te pierdas, tanto que te acostumbras a no mirar las indicaciones de salidas en las autopistas, y si no tienes encendido el navegador te las pasas.


Es sorprendente como esos inventos nos han cambiado la vida.

Volar en avión

Como dije en otra entrada no suelo tener vértigo, y no tengo miedo a volar. Pero sí que conozco a personas que no lo llevan tan bien.

Algunos de ellos se “santiguan” repetidas veces antes de despegar como si al avión no le propulsasen sus motores, sino las manos de Dios. No se por qué van en avión. Si Dios hace que el avión vuele que se pongan el traje de Superman y pidan a Dios que les haga volar a ellos, así se ahorraban el billete y ayudarían a reducir el efecto invernadero.

Hay otros que no son tan religiosos. Esos, normalmente no suelen sentarse en ventanilla porque les da miedo mirar y ver a que altura están, como si por no estar mirando el avión no subiese y no se pudiera caer. El ser humano a veces es algo muy extraño.

Lo que ayuda en casos de esos es meterse uno o dos copazos al cuerpo. No es que entonces no tengan miedo, porque siguen teniendo miedo a caer, pero al menos ahora no les importa. Recuerdo el caso de uno, que se tomó algo más que un par de copas. El buen señor se dedicó a deleitar y amenizar el vuelo a los demás, con cánticos regionales, hasta que a la pobre azafata a la que le tocó el marrón, le recordó que ya había hilo musical en el avión y que se pusiera los cascos. Al pobre hombre, cuando le hablaron de la palabra “cascos” le vino a su cabeza la posibilidad del accidente y comenzó a llorar desconsolado. A partir de ese momento ya no hubo cánticos regionales, sino cánticos de plañideras, bueno, de una plañidera, hasta que el avión aterrizó y acompaño a las autoridades competentes y les pudo cantar a ellos. Así que ya sabeis, solo una o dos copas, no más.

Algo que ocurre con los que se sientan en el asiento del copiloto del coche (algunos querrían taladrar el suelo y frenar como los picadiedra) ocurre también en el avión cuando hay turbulencias: Hay gente que se agarra al avión como si fueran capaces de sujetarlo, o ellos solos pudieran hacer que se quedase en el aire, cosa bastante absurda, porque otra vez que no necesitaríamos keroseno para hacer volar el avión, lo sujetan ellos, lo hacen volar ellos y nos ahorramos el efecto invernadero.¿Acaso se creen superman?

En casos como ese, cuando el avión retiembla, podreis observar como se miran serios unos a otros y tragan saliva, como si el avión fuera a caer por cuatro corrientes de aire de nada. Entonces dejan de hablar. Pero si alguno se sienta al lado del ala, y esta se mueve por las turbulencias entonces este ya se pone serio. Si alguien hace un comentario así como “¿Es normal que se mueva el ala así? ¿Es normal que salgan esas chispas de los motores?” Entonces no solo se ponen serios, ya se quedan blancos. Y si suena el avisador de megafonía, aunque solo sea para decir la temperatura que hay en barajas, entonces el grito y el histerismo es colectivo.

Ahora entiendo por que hay lugares en el mundo donde al terminar el aterrizaje el pasaje aplaude, como si el piloto hubiera cantado una ópera. ¿Aplaudirán en realidad por los cánticos regionales del señor de antes? Porque nunca ha salido el piloto a dar las gracias por la ovación…

De todas formas, y fuera de broma, el avión es uno de los métodos más seguros de viajar que existen, siempre y cuando no te caigas…

viernes, 7 de septiembre de 2007

Rappel en el rocódromo de La Ñora

Solo he hecho rappel una vez en mi vida.

Para el que no lo sepa rappel es bajar por una pared de una montaña atado a una cuerda.

Tenía por aquel entonces 16 años, y me fui de excursión con el club de aire libre que existía donde yo estudiaba. La excursión era para hacer rappel, bajar en escala y algo que llamaban “tirolinas” y no sabía lo que era.

Se requería permiso escrito de los padres, y como no me iban a dejar ni siquiera pedí permiso. Fui mentalizado a ver como los demás hacían rappel y yo me quedaba mirando.

Pero oh! Sorpresa, cuando llegamos allí no pidió nadie el permiso de los padres ni nada, y cuando preguntaron quien era el siguiente el menda se apuntó.

La sensación de desprotección y libertad es única cuando te subes al borde del precipicio con el cinturón puesto y te atas la cuerda de seguridad y enganchas las dos cuerdas con las que vas a bajar.

El tema tenía su historia porque nos contaron (supongo que para meternos miedo y que no hiciéramos la cabra) que el verano anterior se había caido uno y se había despeñado por no ponerse bien el equipo, así que el menda se aseguró de que tenía todo bien puesto y me dispuse a bajar.

Me dijeron que si tenía vértigo no mirase abajo. La verdad es que vértigo no suelo tener así que miré abajo, a los lados, y la sensación más extraordinaria, hacia atrás, y ves toda la inmensidad del espacio que puede ver un pájaro cuando sale a volar del nido.

Al final llegué abajo y entero.

Después de comer vi a que se referían con el tema de “las tirolinas”. Se cuelga una cuerda de un lado de un río, se pasa al otro lado algo más abajo, te pones un cinto de seguridad y bajas por la cuerda. Es muy divertido. Como el tema iba rápido lo pudimos hacer varias veces.

Mereció la pena, y a pesar de tener solo 16 años aún me acuerdo. (Menos mal que no pidieron las autorizaciones, que si no…)

Nunca se lo conté a mis padres.

Historia universal I – La Prehistoria

En el albor de los tiempos (desde el punto de vista humano) el ser humano no gozaba de las comodidades de las que gozamos ahora. (Estoy hablando de la Pebble cultura, es decir, cultura de cantos rodados, piedras, no tiene nada que ver con la ópera ni con la música).

Ahora nos quejamos de la vivienda, y queremos una vivienda digna. Pero por aquel entonces, como no se había inventado la casa, (solo se había inventado la cueva) la vivienda digna consistía en un agujero en la pared donde el inquilino, en sus ratos libres, hacía garabatos en las paredes. Hoy en día eso estaría muy mal, porque si haces garabatos hay que pintar la pared, pero de aquella no existían las distracciones que hay hoy en día y el hombre prehistórico se aburría.

Solo había 4 diversiones principales, comer (cuando podía), dormir (cuando le dejaban), pintar garabatos y el sexo. Hago notar que hablo del hombre y no de la mujer, porque de aquella los derechos de la mujer estaban muy por debajo de los derechos del hombre (mucho más que ahora).

Comer suponía un problema. No siempre era sencillo encontrar comida, y además estaba muy dura (no se había descubierto el fuego), aunque siempre podías sugerir al de al lado que te invitase (nacimiento del gorrón) y si eso no funcionaba usar el garrote (ese fue el nacimiento de la mafia).

Para dormir lo tenía aún más complicado. A veces había truenos y relámpagos y el hombre pasaba mucho miedo y no podía dormir. Como el ser humano de aquella época no tenía explicación para un ruido tan grande pensó que alguien más grande tenía que hacer el ruido. Ese fue el nacimiento de la religión.

Por otra parte cualquier fiera podía venir a atacarle y por lo tanto debía dormir con un ojo abierto. Cuando vivían en comunidad es posible que alguno se preocupara más de lo normal y estuviera toda la noche despierto mientras los demás despreocupados dormían (ese fue el nacimiento del pringao).

Pintar garabatos era lo más sencillo de todo. No requería más que los materiales que usaba como pintura. Cuando vivían en comunidad, había uno que no cazaba, se dedicaba solo a pintar garabatos sugiriendo que así los demás iban a poder cazar más porque él tenía una conexión especial con los dioses, y a cambio los demás le daban parte de la caza (ese fue el nacimiento del embaucador).

Cuando un hombre quería sexo lo tenía muy sencillo, cogía el garrote y garrotazo a la señora. Se había inventado el matrimonio. Si la parienta del de la cueva de al lado estaba mejor que su esposa, iba con el garrote a la cueva de al lado, y echaba de la cueva al inquilino (invención del deshaucio y desalojo) y copulaba con la inquilina (invención del adulterio), aunque su propia esposa dolida y con mucha mala leche es posible que cogiera un montón de piedras y se liase a pedradas detrás del señor del garrote. Parece ser que en contra de lo que dicen por ahí, fue una de esas piedras la que golpeó con otras que a su vez estaban al lado de hojarasca y se prendió fuego. Se había inventado el fuego, y fue la mujer la que lo inventó por accidente, aunque claro, el hombre tenía el poder y se cambió un pelín la historia.

Por aquel entonces no existían dentistas como los de hoy en día. Según estudios, cuando un indivíduo debía sacarse una muela lo que hacía era intentar beneficiarse a la señora esposa del vecino, que cabreado cogía el garrote y garrotazo que te crió. El sistema tenía un problema, que a veces te sacaba la muela que no era (se había inventado la negligencia médica).

Después de que la mujer inventase el fuego se dieron cuenta de que hacía falta combustible para alimentarlo. Como no se había inventado el hacha, utilizando piedras afiladas, uno de los hombres era el encargado de subirse a los árboles y cortar ramas. A veces no era tan “sapiens” como cabría esperar y cortaba la rama en la que estaba sentado y se caía al suelo. Se había inventado el accidente laboral y el chichón.

(continuará… o no… ¿Quién sabe?)

jueves, 6 de septiembre de 2007

Realmente lo más duro es ser papá...

Ya he comentado lo duro que es que un niño venga al mundo, tanto para el niño como para la madre. Pero el que peor lo pasa, en contra de la creencia popular, es el padre.

Si la pareja tarda en concebir, es porque el hombre no vale y sus espermatozoides son vagos. Si hay un embarazo sin buscarlo, el hombre es poco menos que un criminal y ha de aguantar las miradas asesinas del padre de ella: “¿Qué le has hecho a mi hija?” Como que ella no hubiera hecho nada y se hubiera quedado solo mirando…

Después del positivo con el predictor hay que decírselo a la familia y amigos, donde él sonreirá, intentará explicar… pero nadie le hará caso, porque la protagonista es ella… como que él no hubiera puesto nada (acordaos de la mirada asesina del padre de ella).

Y a él le queda lo más difícil: Conseguir flan con nata a las cuatro de la mañana, no vaya a ser que el niño salga con un flan tatuado por no satisfacer el antojo de la madre, porque una fresa o una cereza, vale… Pero un flan tatuado, es un pelín grande.

Pobre padre, que tendrá que aguantar los cambios bruscos de humor de la madre, y pasar de las sonrisas o carcajadas a las lágrimas. Porque el pobre nunca se había fijado en como olían las nubes. Y cuando no lo entiendas (no porque no te esfuerces, sino porque aquello no hay quien lo entienda) aguantar la bronca por insensible.

Y no solo eso. También aguantará sin rechistar que se le despierte a horas intempestivas de la noche porque el bebé ha dado una patadita. En realidad, cuando el bebé da pataditas, tendrá que dejarlo todo sea a la hora que sea, pero por la noche es más duro, porque despertarte porque da una patadita… Que gracia hace la primera vez. Ya verás cuando salga al mundo, si te da una “patadita” la gracia que te hace.

Y ¿que me decís de la abstinencia sexual? Hay casos que, por decisión del médico o de la madre o de ambos, desaconsejan las relaciones sexuales durante el embarazo. Y al pobre padre se le van los ojos detrás de cualquier escoba con faldas, porque nueve meses a palo seco, son muchos meses.

Todas estas cosas trastornan gravemente la psique del progenitor, porque ya me direis si no es porque el hombre se ha trastornado como es posible que le hable a una barriga. Es típico que el padre mire a la barriga y se ponga a hablar lentamente (para que la barriga le entienda bien) y le dice “yo soy tu papá”. ¿Y que espera? ¿Qué la barriga conteste? Incluso hay alguno que hasta le pone cascos de música a la barriga. Por favor, que yo no le veo las orejas a la barriga por ninguna parte…

Otro indicativo de la falta de sueño o del trastorno mental es la cara de panoli que se le queda al padre en la consulta del médico viendo la primera ecografía (ya lo comenté antes), donde tanto el padre como la madre asentirán al médico como si se enterasen de todo. Cuando el médico sale de la sala se miran el padre y la madre. ¿Tú ves algo? Yo tampoco. ¿Por qué asienten entonces como si fueran capaces de interpretar una ecografía?

Y lo mejor de todo es el parto. Las falsas alarmas. Los paseos al hospital y vuelta a casa. Cuando por fin es la hora de la verdad y no es una falsa alarma hay dos tipos de padres, los que aguantan el nacimiento del bebé sin desmayarse y los que se desmayan. Los que se desmayan ya no se enteran de nada, y llevarán el estigma de blandengues de por vida. Los que no se desmayan aguantarán estoicamente los apretones de la madre cuando le vengan las contracciones. A alguno le han salido moratones. Y pobre de ti si no le dejas tu brazo, porque entonces llorará, y las enfermeras y el médico te mirarán igual que te miraba el padre de ella al principio del embarazo, como si solo tuvieras tú la culpa de que esté embarazada.

Y llega el nacimiento del bebé. Casi todos los bebés al nacer nacen con la cara deforme y amoratados, y algunos con una cara de mala leche de mucho cuidado. Tú que habías estado todo el embarazo pensando lo guapo y hermoso que iba a ser tu bebé te llevas el chasco de tu vida cuando ves ese adefesio. Incluso algún padre ha dicho que lo volvieran a meter, que no lo quería… Menos mal que a las pocas horas el azul y la deformidad de la cara se va pasando.

Y entonces empieza de verdad lo divertido, de lo que ya dije que hablaré otro día.

miércoles, 5 de septiembre de 2007

¿Y tú, que sabes hacer?

Todos sabemos usar un microondas, encender la tele o el ordenador. Todos sabemos abrir una lata o comer queso, subirnos a un coche o a un avión. Pero… ¿Cuántos de nosotros sabemos montar o fabricar un microondas (o solo el principio de funcionamiento)? ¿Cuántos sabemos fabricar una lata o un vehículo? ¿Y un frigorífico?

Digo esto porque el hombre es “mas inteligente” que otras especies, pero solo cuando está acompañado (y no de dos o tres, sino de una legión…). Si a cualquiera de nosotros fuéramos colocados en mitad de ninguna parte, solos, no tardaríamos en morir. No sabemos hacer nada ni servimos para nada. Solo hay que ver que en “Supervivientes” no sabían ni tan siquiera hacer un tejado.

No sabemos hacer nada. Solo sabemos aprovecharnos de los descubrimientos o inventos de unos pocos “homo sapiens” inteligentes y el resto, que de "sapiens" solo llevamos el nombre, nos dedicamos a vivir a costa de su trabajo y su inteligencia. Eso sí, a los que pagamos millonadas es a aquellos borregos cuyo mérito está en mover una bola o pedalear en una bicicleta o mover un volante o cantar desafinando. Pero al descubridor de la vacuna contra el papiloma (por poner un ejemplo reciente) no le caen ni agradecimientos ni nada. Es más, ni siquiera conocemos su nombre, aunque al final, nuestra vida y nuestro bienestar dependen de esos inventores y descubridores anónimos.

El día que haya huelga de cerebros, se acaba la humanidad. Y desgraciadamente para el ser humano, los cerebros no son tantos.

¿Somos superiores al resto de los seres? A la luz de lo que he apuntado ni de broma.

lunes, 3 de septiembre de 2007

Que duro es ser mamá...

Hablaba antes de lo duro que es ser bebé. No le va a la zaga en cuanto a padecimientos a la propietaria del cuerpo que el bebé ocupa. A mi me recuerda mucho a la película “Alien”, si no fuera porque el bebé habitualmente sale por donde debe y porque algunos no escupen… menos mal.

Antes de nada hay que distinguir a los tipos de mamá que existen. En cuanto a la concepción se dividen en dos tipos: Aquellas que buscan el embarazo, con la posibilidad de pasar un buen rato, y aquellas que buscan la posibilidad de un buen rato, y encuentran el embarazo.

Sean del tipo que sean, llega la falta del periodo. Unas (las que buscaban al bebé) mirarán el test de embarazo con esperanza. Y las que no lo buscaban también, pero con esperanza de que no salga la maldita línea.

Luego, y sin darte cuenta, los planes… el contarlo a la familia y amigos… y los vómitos mañaneros. Aquellos pedazo de vómitos que no respetan nada, y que hace que la pobre mujer sea capaz de mapear el retrete con los ojos cerrados de tanto mirarlo.

Las hormonas del embarazo producen un extraño efecto en las madres. Todo lo que a una persona normal le parece normal, a ellas les hace llorar, o les pone tiernas. Eso explica la cara que se les queda con la primera ecografía, porque ya me direis que por una faba a la que no le puedes ver la cara ni se le distingue nada, la cara de tonta que se les queda a la madre. Esto de las hormonas debe ser contagioso, porque la cara de pánfilo que se le queda al padre supera, si cabe, a la de la madre.

Todo eso por algo tan canijo…¡¡¡Que esa cosa tan canija provoque este peazo barriga, los vómitos, los ardores de estómago y los antojos…!!! Los antojos demuestran que esa “faba” aunque aun no tenga forma ni sexo ni nada tiene un poder controlador mental, y es capaz de controlar los deseos de la madre. Eso explica que algunas les de por comer pepinillos, pero no uno ni dos… un bote de litro entero.

Y llega el tercer trimestre, aquel del ardor de estómago, del sueño contínuo, de no poder levantarse sola del sofá si no hay alguien que le ayude y de las clases de preparación al parto, aquellas clases en las que se enseña a la madre a respirar, y a superar el parto con la ayuda del padre, ese padre que en cuanto ve la sangre se desmaya y acaba en una cama perdiéndose el maravilloso milagro de la vida.

El parto… la salida del inquilino que se apalancó sin pedir permiso. Ese montón de horas sin dormir y con dolores horribles. Ese sacar un melón por el hueco de un limón. Menos mal que la naturaleza es sabia, y al final, sin saber como, el niño sale.

Y entonces se acabó lo bueno… y empiezan los verdaderos problemas.

Pero de esos hablaremos otro día.

sábado, 1 de septiembre de 2007

Es duro ser bebé

La verdad es que no se cuando nos damos cuenta de nosotros mismos. Lo que tengo claro es que en un momento dado yo soy yo, y estoy cómodo y calentito. Tengo una vivienda donde estoy a gusto. Y de la que no quiero salir. Pero me echan, no me dejan estar allí. Es igual que te agarres, que pegues patadas o que te des la vuelta. Hagas lo que hagas te echan por las buenas o por las malas.

Últimamente está muy de moda el parto en casa, el parto en la piscina, el parto en una silla… ¿para que? ¿Para que la madre esté más comoda? Supongo que no, porque para eso está la epidural. Se supone que es para hacernos a los bebés la vida más fácil y el tránsito más sencillo. ¿Cómo va a ser el tránsito más sencillo si nada más nacer lo primero que recibimos es un bofetón? Y es igual el modo en que nazcas. Si te haces el duro y piensas “Yo no lloro, a fastidiarse”, guantá que te crió. Ya aprendes a los 20 segundos de haber nacido de que va este mundo. Tanto parto fácil y parto natural y leches, y el único que recibe la leche (y no precisamente del pecho de la madre) es aquel que no llora. Luego los padres se quejan si el niño llora y no les deja dormir. Lo que yo digo, vosotros empezasteis.

Después de llorar y por si fuera poco el sacarte y darte un guantazo, te meten debajo del grifo. ¿Será porque olemos mal? Porque en esa habitación entre el olor a hospital, a desinfectante y el olor a sudor de la madre y el médico no veo yo en que desentono por estar un pelín teñido de rojo. Así que si sumamos la rasca que hace en esa habitación después de salir del útero al agua que nos cae encima, el trauma es de órdago.

Después nos ponen en brazos de mamá, pero solo durante una ratito pequeño, y otra vez de excursión. - Tío, que yo estaba calentito en mi cuarto, donde no hacía frío, donde no había ruidos y donde no se me deslumbraba y ahora me llevan de excursión por todo el puñetero hospital. Y no te preocupes, que les da igual que acabes de nacer o tengas frío, porque aquello parece “el día de las puertas abiertas”… ¡vivan las corrientes!.

Y no te preocupes si tienes vértigo o miedo a caerte, porque cuando te cogen no te cogen de forma amable o cariñosa. Te cogen por los pies y te dejan boca abajo, como si estuvieras en una carnicería…ale!, de un lado para otro y mirando para el suelo, como si fueras la bolsa de la compra.

Después de eso, según donde nazcas, puede ser que después de un rato enorme te lleven con mamá, o que te dejen con otros que han sufrido el mismo trauma que tú en una habitación llena de cunas. Y si antes tenías un habitáculo pequeño que solo era tuyo ahora tienes que compartir la habitación en la que estás con otro mogollón como tú, con una vidriera enorme, para que sepas de que va el mundo, que eres un guiñapo y no tienes derecho a nada, ni siquiera a la intimidad… igualico igualico que la mili. Menos mal que aquí no te gritan aquello de “eres una mierda”… Pero a alguno de tus compañeros es como si se lo hubieran gritado, porque los puñeteros no callan, no paran de llorar, y yo quiero dormir, hombre.

Además de todo eso, hay que aguantar que un montón de personas te miren y hagan muecas y pongan cara de idiotas. ¿de que se rien esos? Me gustaría que pasaran por lo que yo he pasado a ver si se reían o les hacía gracia. ¿Será que los mayores son así de zoquetes? y encima tienes que aguantar que no apaguen la luz…

Si tienes la suerte (o la mala suerte) de nacer en otro tipo de hospitales, en esos que te llevan a la habitación con mamá, entonces es diferente. En ese caso tiene que aguantar al plasta de tu padre sacarte una foto, y con flash, eso sí, para enseñar a las amistades y que quede bonita. No te digo la gracia que te hace después de venir de un ambiente oscuro y que la primera luz que veas vaya unida a un guantazo, lo que supone el flash de una cámara. Y por si eso no fuera suficiente hay que aguantar los berridos de algunas que parece que no han visto un niño en su vida. Y luego se extrañan de que llores. Y lo de las visitas… veinte personas en una habitación, en esa habitación donde estoy yo, que acabo de nacer, con sueño y ganas de que me dejen en paz. Tengo que aguantar los batuqueos y el pasar de brazo en brazo, y la chorrada de a quien me parezco, si a mamá o a papá o al vecino del quinto… ¿al vecino del quinto? (corramos un tupido velo)…

De todas formas, como estoy molido llega un momento en que me importa un pimiento lo que pase, las voces de la gente, la luz de la habitación, las risas y los portazos… y aunque no es el mejor ambiente para dormir me da todo igual y me quedo frito. Y entonces, cuando descubro que en este nuevo mundo hay algo bueno, el dormir, me despiertan. Es con buenas intenciones, es para comer, pero con lo bien que se está durmiendo… y encima es para comer…. allí delante de todo quisque. Otra vez a recordarte que no tienes intimidad. Pero como tienes hambre te adaptas y comes. Y si lo de la intimidad se te había olvidado te despelotan con la disculpa de cambiarte el pañal… ¡¡que se lo cambien ellos, que el mio está seco!!, pero ya sabes que eres una mierda y que no te hacen ni caso.

Y todo eso en las primeras horas del nacimiento. Y luego nos sorprendemos de que haya gente rara y que a algunos no nos guste el mundo. No me extraña… con la bienvenida que nos dan…

viernes, 31 de agosto de 2007

Divagar por divagar

A algunos a los que se nos ha ido algún ser querido, al menos a mí, cuando intento pensar en aquellos que ya no están, me vienen a la cabeza preguntas y pensamientos. El otro día le tocó al olvido y hoy le toca a la relación entre la vida y la muerte o la posible continuidad de la vida.

¿Qué es la vida? ¿Puede ser solamente un camino lleno de dolorosas metamorfosis y reacciones químicas, desde que dos células se unen hasta que el organismo se apaga y nos lleva a la desconexión absoluta con todo, el vacío y la muerte? ¿o la vida puede ser solo una pequeña etapa dentro de una existencia más amplia?

Esta pregunta puede tener mucha repercusión, porque de lo que sea la vida depende lo que es la muerte.

¿Qué hay tras la muerte? Más allá de las religiones que nos prometen la felicidad eterna, en las que no creo y cuyas teorías no comparto, podemos formular diversas opciones:

1.Si no hay nada, aquellos que ya se han ido se han apagado como un ordenador, salvo porque al no funcionar su base orgánica nunca se volverán a encender. Es una sensación extraña, porque ya no son nada de lo que han sido. Ya no sufren ni sienten placer. No hay recuerdos, y por tanto lo que haya sucedido en sus vidas ya no tiene importancia. Ya no queda nada de la felicidad ni del miedo, ni del bienestar o el dolor, de la risa ni el llanto. Es una tragedia y al mismo tiempo una liberación.
Digo que es una liberación porque el sufrimiento que el ser ha pasado a lo largo de su vida no existe ni ha existido, del mismo modo que no existe el dolor que hemos sentido al nacer, porque ninguno lo recordamos.

Digo que es una tragedia porque todo lo bueno que ha experimentado también se ha evaporado y no queda nada. Solo queda el producto de sus actos, los buenos y los malos, en todos nosotros, en los que estamos aquí. (Ahora podría volver a lo del olvido, pero es redundante).

2. Pero si hay algo después, si la vida sigue, si hay una vida antes del nacimiento o después de la muerte puede significar que el paseo por esta existencia sólo es un punto dentro de una línea. O quizás dentro de un círculo.

Si es un punto dentro de una línea, significa que hay un principio y un fin, y por tanto, existirá de alguna forma un nacimiento y una muerte absolutas aunque no sean estas que conocemos, con lo que volvemos al punto 1, y podemos repetir el razonamiento.

Si es un punto dentro de un círculo, significa que no hay principio ni fin, que la vida ha existido siempre y durará eternamente. Dentro de la teoría del círculo puede haber dos opciones, una es que los recuerdos continúan y otra puede ser que sí son borrados. Si son borrados, aunque repitamos un millón de vidas en un millón de entes para el protagonista es como si de verdad hubiera vida y muerte, con lo que volvemos otra vez al punto 1.
Si no son borrados, es posible que el nuevo ente recuerde al anterior aunque no lo sea, con lo que sus recuerdos perduran, pero no en su ser, con lo que volvemos al punto 1.

La única salida para no volver al punto 1 es que la vida continúe dentro del mismo ente, que los recuerdos lleven nombres y apellidos y acompañen a su propietario. Si no, todo es el punto 1.

Ya se que es divagar por divagar, y como dice mi pareja lo que tenga que ser será y lo que sea no tiene importancia porque lo único que tenemos es el aquí y el ahora.

Pero me lo sigo preguntando porque es duro pensar que aquellos que se han ido se han ido del todo y nunca les volveremos a ver.

Al final es divagar por divagar y no tiene mucho sentido, pero para eso es este blog…

jueves, 30 de agosto de 2007

Crueldad gratuita

Somos la especie más cruel que pisa la faz de la tierra. Ninguna especie animal mata por diversión. Cierto es que algunas especies se “divierten” cuando matan pero el fin último de ese asesinato es llenar el estómago. En el caso del ser humano hay incontables ocasiones en que inflige sufrimientos a otros seres o directamente les priva de su mayor activo, la vida, solo por diversión o con el objeto de lucirse o colocar un trofeo en la pared, y lo peor es que están socialmente aceptadas.

Un ejemplo muy claro son los toros. Conozco a personas que son forofos de “la fiesta”. Me gustaría a mi saber que opinarían si en vez de un toro les pusiéramos a ellos y comenzásemos a clavarles pinchos y banderillas por todas partes, y que, al final, una espada les traspasase desde el pecho hasta la espalda, a ver si lo seguían considerando una fiesta.

Al mismo nivel que los toros podemos situar la cacería del zorro, o las peleas de gallos.

Otro ejemplo pueden ser las pieles. ¿Cuántos pequeños animales son sacrificados para obtener un solo abrigo, que no tiene ninguna aplicación más que el lucimiento de la maruja de turno?

Pero hay ejemplos que no por “inocentes” son menos serios. La mosca a la que se le arrancan las alas, la lagartija que acaba en una cajetilla de tabaco y esta en una hoguera, o el gato al que se le cuelgan latas del rabo. Aunque sean “acciones infantiles” todos estos hechos definen al ser humano como puñetero y desconsiderado para con las otras especies.

Y no hablo de los zoos y parques marinos. Si de verdad viéramos como capturan a los “huéspedes” de esos lugares quizás se nos quitarían las ganas de pisar uno de esos lugares de por vida.

Como digo de vez en cuando, porquería de especie humana.

miércoles, 29 de agosto de 2007

El olvido (si estás de buen humor no sigas leyendo)

Miércoles por la mañana. Lluvioso y lúgubre. El día acompaña a mi estado de ánimo. Lo bueno de que llueva es que «nunca llueve todos los días» y al final siempre sale el sol. Es como la parábola del anillo: «Esto también pasará».

Pero hasta que se me pasa me viene un tema a la cabeza que tiene que ver con los que ya no están y los que estamos y el miedo a no estar.

Alguien me dijo una vez que nadie quiere morirse. Eso no es del todo exacto (suicidas y tal). Pero profundizando un poco más hay gente que simplemente no quieren morirse, aunque no le tengan ningún miedo, y hay otros que, por diversas razones, tienen miedo a la señora de la guadaña.

Una vez tuve una conversación con alguien sobre este tema. Le pregunté si tenía miedo a irse al otro lado y me dijo que no. Que tenía miedo al dolor, pero sobre todo tenía miedo a “no estar”… a que la vida iba a continuar sin ella como si nunca hubiera existido. A que al día después de su partida seguiría amaneciendo, los coches circulando y los aviones volando. Y no quedaría nada de ella.

Otra persona ante la misma pregunta me dijo que lo que le daba miedo era la nada, el hecho de que no existiera nada después de la muerte y todo su conocimiento fuera a la “nada”.

Recuerdo a un cantante conocido que ya nos dejó. Estuvo muy enfermo una temporada y se curó. Dio un concierto bastante achacoso porque estaba convaleciente y dijo algo que en su momento me impactó mucho. Dijo: “Que duro es estar sin vosotros (por el público). Pero lo más duro es el olvido”. Y creo que puso el dedo en la llaga.

Hay muchas personas que temen al dolor o a lo desconocido. Pero quizás el temor sea mayor al olvido, a ese “no haber existido”, a no dejar huella, a que nuestros seres queridos no se acuerden de nosotros y nos olviden. De ahí que busquemos un sentido a la vida, algo que “continue” lo que empezamos, al fin y al cabo luchar contra ese olvido que nos impregnará y nos llevará con él.

Porque hay una cosa cierta, el olvido no llega mientras siga arrastrándose por este mundo alguien que recuerde a aquellos que se han ido, pero al final, en una o dos generaciones y salvo que seas alguien muy insigne, el olvido llega, nos envuelve y nos hace desaparecer.

De todas formas… ¿Qué hay de malo en eso?

martes, 28 de agosto de 2007

No es suficiente

Vivo en una ciudad de 270.000 habitantes. En una ciudad con 270.000 habitantes, según dicen los políticos se considera adecuado que existan 2 uvi’s móviles para asistencia a las personas en caso de accidente o enfermedad súbita grave.

Analizando las posibilidades de supervivencia de un cerebro con un deficiente o sin ningún aporte de oxígeno a medida que va pasando el tiempo, puede que los políticos digan que es suficiente, pero la realidad demuestra que el vivir o morir se reduce a un macabro juego de azar que depende de si la uvi que te toca está o no atendiendo a otra urgencia, está fuera de servicio o está en otro barrio, porque los escasos minutos en los que se produce la muerte cerebral, a no ser que me hayan engañado y las uvi’s móviles vuelen, no llegan ni con las carreteras vacías.

Y más si toca que la ambulancia se encuentre con el singer morning o el dominguero de turno que no se aparta, estorba y no es consciente de que esos 20 segundos que la ambulancia ha perdido detrás de él pueden suponer que alguien que iba a vivir ya no viva.

Así que en lo que a mi respecta, si en vez de gastarse en dinero en demostrarnos lo bueno que es el ayto de turno por la radio, por la tele o en panfletos informativos en los buzones que cuestan una pasta, o siendo tan generosos con las subvenciones al equipo de fútbol local que solo sirven para que los niños malcriados que no dan un palo al agua y además no son capaces de subir a primera tengan un coche de buena marca y última generación debido a sus fichas, a todas luces exageradas, o incluso en la propia televisión regional que solo sirve para que el gobierno de turno se dé autobombo y propaganda, en las subvenciones a fiestas regionales, o en tantas y tantas cosas donde se malgasta el dinero se incrementase el parque de uvis móviles todos saldríamos ganando, y en especial aquellos que han tenido o vayan a tener un episodio súbito en los que les peligre la vida. Nadie está libre de ello.

¿Y si...?

Hace mucho que no veo el canal de Odisea. A mi pareja le disgusta sobremanera ver como la naturaleza (que en el fondo es muy cruel) impulsa a unos seres a merendarse a los otros para poder seguir existiendo en este mundo y no ser pasto de los gusanos después de unos días famélico arrastrándose por aquí y por allá.

Cuando lo veía siempre pensaba en aquel cachorro que por azares del destino y por una decisión puntual mal tomada se separaba de la manada o de los cuidados de su madre y acababa en el estómago agradecido de un depredador. Siempre pienso en ese punto, en ese pequeño momento, en esa decisión que supuso la diferencia entre la vida y la muerte.

¿Qué hubiera ocurrido si hubiese decidido caminar en sentido contrario? Al estilo de películas de hollywood habría existido otro futuro, incierto pero diferente donde ese cachorro habría crecido y habría llegado a vivir. Todo su futuro habría cambiado.

Quizás con menos trascendencia que la vida y la muerte, pero aún así con mucha trascendencia, todos a lo largo de nuestra vida hemos tomado decisiones que nos han inclinado hacia un lado o hacia otro de la balanza. Con el paso de los años se me ocurren a bote pronto una docena de situaciones en las que de haber hecho algo que no hice o de haber tomado un camino en vez de otro no estaría donde estoy, no estaría con quien estoy ni seria quien soy.

¿Quién tuviera una máquina “y si”? (Esa máquina que apareció en varios episodios de futurama que mostraba como hubieran sido las cosas si…)

Si cierto día no hubiera metido los dedos en el enchufe, si hubiera vivido en otro barrio, si hubiera salido con aquella chica, si hubiera marcado una «x» en vez de un «2», si hubiera estudiado aquello en vez de esto, si no hubiera hecho el vago en aquel examen, si me hubiera ahogado en aquella playa, si en cierta entrevista de trabajo hubiera contestado «a» en vez de «b», si no hubiera entrado en aquel callejón oscuro… mi vida seria completamente diferente y lo que ahora es mi vida ni tan siquiera hubiera existido.

Sé que es absurdo preguntarse que habría sucedido, nadie lo sabe ni nadie lo sabrá, pero sin embargo, me lo pregunto.

domingo, 26 de agosto de 2007

De acampada en Los Lagos de Covadonga

Hace ya muchos años, en Septiembre del 93, el menda y otros dos, con ganas de pasar una noche al fresco, cogimos un par de tiendas de campaña, mi renault 5 amarillo viejo y destartalado, la cámara de fotos y nos encaminamos hacia Los Lagos de Covadonga con la intención de dormir allí y pasar un buen rato. No tenía ni idea de cuanta gente solía hacer eso, ni tan siquiera si estaba permitido, pero de dar la vuelta siempre había tiempo. Además ya había subido a Los Lagos a pie desde El Mirador de la Reina el invierno anterior con todo nevado y tenía ganas de comparar. De esa excursión hablaré otro día.

Total, que subimos el sábado y mi pobre buga, con sus añitos encima y el carburador muy pachucho se estropeó. Cuando se quedaba en ralentí se calaba, lo que hacía que fuera un calvario cada parada, porque encima el puñetero se inundaba si no tenías cuidado al arrancarlo en caliente. No es que esa avería fuera nueva, porque ya le había ocurrido más veces, pero no por común y corriente se hacía llevadera.

Total, que fuimos directamente hacia la subida a Los Lagos, sin parada en Covadonga ni nada. Subiendo los Lagos no hubo demasiado problema, porque fuimos capaces de subir sin parar y la avería del coche no supuso ningún problema.

Llegamos arriba y lo primero que vimos fue el Lago Enol, con el árbol que estaba desnudo el invierno anterior cuando estaba todo nevado. seguimos adelante y llegamos al lago Ercina, donde comprobamos que no éramos los únicos que habían decidido acampar esa tarde. Decidimos montar las tiendas cerca de los demás, por eso de que no conocíamos, ni sabíamos... y tal.

Mientras montábamos las tiendas cayó la niebla. Era una niebla espesa, de esas que te tocas la nariz porque te la ves, pero poco más. Así que allí estábamos, con el coche estropeado, con niebla, y con un frio que pelaba, y eso que estábamos es Septiembre. La niebla trajo humedad. Y como éramos novatos en eso de acampar no llevábamos esterillas ni nada parecido. Lo único que teníamos era un par de plásticos de la fábrica de mi padre, de tamaño aproximado de una persona, que colocamos debajo del suelo de una de las tiendas.

Se levantó la niebla y descubrió un cielo estrellado como casi nunca se ve. Fuimos al lago Enol dando un paseo y la vista era increible. Había dos cielos y dos lunas, porque el cielo estrellado y con luna se reflejaba en el lago. Intenté sacar una foto, pero ni la cámara de fotos ni mis conocimientos por aquel entonces permitieron que saliera el paisaje que contemplabamos con los ojos y la boca abierta.

Volvimos a la tienda y cuando estábamos tranquilos comenzamos a oir jadeos.

Era de una tienda que se movía rítmicamente. En otra tienda de al lado se morían de la risa y animaban. Yo no podía más con la situación. No podía parar de reirme. Mis dos amigos se retorcían por el suelo de la risa. Y entonces se oyó una voz de chico, dentro de la tienda que se movía, y dijo algo así como “yuju”, a lo que mi amigo respondió a gritos “enhorabuena”… y todos nos reimos mucho.

Más tarde, cuando comentábamos la batalla, llegó un hombre a pedirnos ayuda. Un pastor de la zona había bebido tanto que le había dado un yuyo, echaba espuma por la boca y tenían miedo que no pasase de esa noche. Como la cafetería (que por aquel entonces era el único sitio donde había un móvil) estaba cerrada, arrancamos el coche (sí, ese coche estropeado) y nos fuimos en busca de ayuda. Pero claro, ¿Quién va a abrir la puerta a tres jóvenes con un R-5 amarillo y con las caras que gastábamos? Total, que volvimos y empezamos a tocar el claxon del coche, hasta que hartamos a todo el mundo, a los de las tiendas, y a los de la cafetería, y entonces abrieron (supongo que para echarnos la bronca), pero cuando les contamos el problema nos prestaron el teléfono, con el que llamamos a la guardia civil, que a su vez envió una ambulancia. Más tarde nos enteramos que aquel hombre había recibido asistencia y aún seguía vivo.

Ya era madrugada y estábamos cansados, así que volvimos a las tiendas. Y comprobamos que el suelo estaba húmedo y que había traspasado el suelod e las tiendas, excepto donde había puesto los plásticos, pero éramos 3 y los huecos eran 2, así que el menda durmió en el coche. Y fue la vez que más frío he pasado en mi vida.

Al día siguiente nos levantamos temprano. La tienda que se movía rítmicamente volvió a moverse rítmicamente (lo que no shizo mucha gracia). Aquellos dos sí que pasaron una buena noche.

Por la mañana intentamos arreglar el carburador. Parecíamos “cirujanos” operando. A pesar de desmontar el carburador y quitarle porquería, el coche seguía igual, así que tendríamos que bajar los Los Lagos con el coche en ese estado.

Nos fuimos y cuando llegamos a Covadonga el agujero taponado del carburador debió destaponarse solo, el coche volvió a funcionar bien, y nos fuimos a Perlora donde estaba el resto de los amigos de aquel entonces tomando el sol y jugando a Volei. Fue una aventura épica, y a pesar de no poder disfrutar de la belleza de aquellos lugares como hubiéramos deseado al final nos quedó un buen sabor de boca… al menos a mi.

Algunas fotos del lugar (aunque no expresan lo bonito que es ni de lejos):


sábado, 25 de agosto de 2007

El cielo de verano

Es verano, y el cielo está nublado. Vivo en una ciudad donde, aunque el cielo esté despejado hay un montón de farolas y focos que hacen completamente imposible disfrutar del cielo por la noche.

Pero si se tiene la ocasión…¿Alguna vez habeis estado mirando al cielo en una noche de verano, con el cielo despejado, en un lugar solitario y sin luz artificial?

Miras al cielo y piensas que por cada diminuto punto que se ve en el firmamento pueden existir varios mundos igual que el único que conocemos.

Eso te hace sentir pequeño, muy pequeño. Y desearías poder volar y viajar a esos mundos aunque solo fuera viendolos por un agujero. Pero solo puedes viajar con la imaginación.

Y las preguntas vienen a la cabeza: ¿Tendrán ríos?¿y mares? ¿tendrán bosques y montañas? ¿Cómo será su cielo?¿Cuantas lunas tendrán?¿Y cuantos soles?¿Se podrá respirar? ¿Hará calor o frio?

¿Y como serán ellos?¿Serán como nosotros?¿Serán viscosos como el blandi-blub?¿Tendrán patas o reptarán?¿Serán inteligentes o les importará todo un comino?

Y cuando estás preguntándote estas cosas y sigues mirando al cielo deseas que aparezca una nave que responda rápidamente a todas esas preguntas, (aunque por lo menos yo, si aparece una nave y me dan la opción de subir, salgo corriendo)…

Y entonces ves una luz que se mueve en el cielo. Y piensas… será un avión, o un satélite, o la ISS, o Supercoco, o que se yo… pero en el fondo siempre piensas… ¿y si no? ¿Y si son ellos? De todas formas, al final, la luz siempre sigue su camino y desaparece y no se para ni a mirarte, ni se percata de que tú, pequeño ser orgánico, estás ahí imaginándote un montón de historias para poder alimentar la esperanza de que no estás solo en el universo.

Y te quedas ahí, mirando la vía láctea, oyendo a los grillos y las ranas, disfrutando de la brisa y de la preciosa vista.

Es una experiencia que recomiendo, aunque cada vez hay menos lugares donde se pueda hacer esto sin escuchar a la señora de turno llamando al Joshua para cenar o al motero que pasa con la moto trucada y sin silenciador por una carretera próxima y te estropea ese momento de paz y quietud.


Fly me to the moon
And let me play among the stars
Let me see what spring is like
On Jupiter and Mars

viernes, 24 de agosto de 2007

Bienvenid@s a l@s nuev@s cachorr@s

Siempre que veo un cachorro de perro me vienen a la cabeza pensamientos difíciles de explicar. El menda no tiene capacidad para encontrar las palabras y mucho menos para encontrar su justo orden para poder expresar las sensaciones que me asaltan.

Es un sentimiento mezcla de angustia, alegría, esperanza y compasión. Representan a una nueva vida, con todo por descubrir, olores, sabores, sensaciones, experiencias…

Tienen las patas nuevas, sin usar, desconocen todo, tienen el cerebro abierto a todo lo que pueda venir ya que no han experimentado aún nada que pueda hacerles temer más allá de un ruido fuerte o aguantar al niño pesado que no les deja moverse como ellos quieren, o les pellizca el rabo, su vida se reduce al juego, a la diversión y al descubrimiento.

Pienso en todo lo que les queda por vivir, lo mucho que les queda por dar, y que poco por recibir.

Quien haya compartido su vida con un perro sabe que son los seres más generosos, amigables, fieles, cariñosos, tiernos, entrañables, leales… (y un montón de calificativos más que no consigo que me vengan a la cabeza) que existen.

Ningún perro es correspondido en la medida en la que él se entrega, aunque muchos tienen suerte y viven en hogares donde son tratados con amor y respeto.

Sin embargo otros solo podrán experimentar en su vida el abandono y el rechazo de unos humanos egoístas que solo lo querían como peluche de juguete y cuando crece ya no es necesario y no gusta. Además de ese rechazo muchas veces les espera el sufrimiento y la muerte en una cuneta. A los humanos egoístas responsables de ese sufrimiento solo puedo despreciarlos, y pedirles que, al menos no abandonen al cachorro cuando crezca, sino que le den a una protectora para que puedan encontrar para ellos un hogar que les pueda dar un poquito de todo aquello que se merecen y que les fue negado por el egoismo de sus antiguos dueños.

Quizás la legislación sobre protección animal debería ser algo más que papel mojado y debería aplicarse para que todos los desalmados que maltratan animales o los abandonan no quedasen impunes.

Pues eso, que me voy por los Cerros de Úbeda. Bienvenid@s a l@s nuev@s cachorr@s y a sus nuev@s vidas… que les vaya bien.

Si te pones malito

No se si es solo en España, o esto ocurre en el resto del mundo mundial, pero el nivel de asistencia médica ha caido por los suelos. No es que no pueda empeorar, porque casi siempre se puede estar peor, pero los niveles se mueven en el rango de subzero.

Si vas al médico porque tienes un dolor de estómago que no te deja dormir, hay algunos que a pesar de ser consulta de medicina general no te dan cita hasta una semana despues, y si quieres ir antes, deberán hacerte "el favor" de atenderte fuera de hora.

En cualquier caso, tanto si te dan cita como si no, tendrás que esperar lo tuyo y aguantar que una consulta se resuelva a la velocidad del rayo, porque hay mucha gente esperando. Te dirán que hay un virus (respuesta muy socorrida para cuando no sabes que es, tanto en medicina como en informática) y a casa, vuelva dentro de un mes si no se le ha pasado. Y me pregunto yo... ¿para que voy al médico? Decir que es un virus ya lo se hacer yo, y mandarme para casa también. Así me ahorro el cabreo, el paseo y de paso descargo a la seguridad social, que bastante tiene con pagar las recetas de aquellos medicamentos de última generación que sirven, entre otras cosas, para que algunos se embolsen unas sustanciosas comisiones.

Eso sí, cuando alguien acaba con una enfermedad grave porque algo trivial no se atendió a tiempo, mirarán para otro lado. */bailar*/

Siempre te quedará el consuelo de ir a urgencias, esperar varias horas (con suerte, con mala suerte no serán varias, sino muchas), que te atiendan en muchos casos residentes, que te bronqueen por no ir al ambulatorio (ese que te dijo que esperases un mes) y si tienes suerte te harán un diagnóstico correcto. Con mala suerte, un antiácido y para casa.

jueves, 23 de agosto de 2007

La mentira

Es habitual que en situaciones determinadas de forma ocasional alguien pueda contar una mentirijilla.

Sin embargo, en la sociedad en que vivimos asistimos contínuamente a la mentira como forma de vida.

Los políticos se dedican a mentir como el que come pipas, con una cara más dura que la de Van Gaal, a sabiendas de que están mintiendo, y parte de la audiencia lo sabe, y les da igual... siguen con su cara dura.

Los que defraudan a hacienda o la seguridad social. Es muy curioso, pero cuanto más defraudan ellos más tenemos que pagar el resto. Y sin embargo es algo que no se ve mal y está socialmente aceptado.

Los mentirosos patológicos, aquellos que mienten más que hablan y sin embargo acusan a los demás de mentir, algunos con oscuros intereses y otros simplemente con un problema mental que les impide mirar la vida a la cara, enfrentarse a ella y decir la verdad.

Aquellos que les para la policia o la guardia civil y dicen "yo iba bien, no iba más rápido, estará mal el radar" y lo dicen a sabiendas de que es falso, y han puesto en peligro su vida, y lo que es peor, la vida del resto de los usuarios de la vía.

Aquel que da un golpe a un coche y se marcha pitando, pero alguien le ve, apunta la matrícula y cuando llega la hora de la verdad dice que no ha estado nunca allí y se trae un testigo también mentiroso que lo refuerza, solo por ahorrarse la bonificación del seguro.

También el consumo general, que se basa en gran medida en la mentira. Aquí van unos pocos ejemplos:

- Los anuncios de cursos destinados a obtener trabajo. Mienten de forma descarada, con mentiras destinadas a un público crédulo y muy necesitado. Y es legal. Facturan al año millones y millones basados en la mentira.

- Los remedios milagrosos contra todo, desde astenia hasta cancer, donde "el honesto Lou" vende el tónico milagroso (al estilo del antiguo oeste) o la técnica milagrosa, claro está, despues de contarte lo bien que le ha venido a él, o a alguien cercano, y con el gancho adecuado para que la gente "pique".

- Los anuncios de detergentes, donde si la camisa está tan guarra como sale en el anuncio no la han lavado en su vida y es poco probable que nada, ni la lejia pura pudiera hacerla blanca.

- Los anuncios de colonia o desodorantes, que más que anuncios de productos para oler mejor o terminar con el olor corporal parecen anuncios de feromonas afrodisiacas.

- Los anuncios de alimentos enriquecidos, donde el enriquecimiento la mayoría de las veces es testimonial si lo comparamos con la dieta diaria, pero eso se lo callan de forma conveniente.

¿Por que no se dirá siempre la verdad? Todos saldríamos ganando... claro, todos no, aquellos que viven de la mentira no ganarían.

miércoles, 22 de agosto de 2007

Las crisis y el Mr. hyde que algunos llevan dentro

El mundo es así.
Tienes un vecino que es una persona normal. Si no hay una situación crítica seguirá siendo una persona normal. Pero… ¿Qué ocurre ante situaciones críticas?

Sacamos lo mejor y lo peor de cada uno de nosotros. Para muestra hay muchos, pero muchos botones: Cuando el Katrina golpeó Nueva Orleáns hubo gente que no pudo salir por falta de tiempo, de recursos o de lo que sea. Las autoridades locales trasladaron a todo el mundo al estadio de la ciudad, porque se preveía que aguantase el huracán sin excesivos problemas. Esa noche dentro del estadio hubo episodios en los que el ser humano retrocedió a la época de las cavernas.

Ahora asistimos al terremoto de Perú. A pesar de la tragedia, a pesar del hambre, de las necesidades y del frío hay que gastar recursos en que el ejército patrulle en tanquetas porque hay una serie de malas personas que se dedican a saquear, a pesar de las necesidades del prójimo.

Lo he dicho en muchos lugares. Pero por otra vez que no quede: En situaciones como estas me avergüenzo de ser humano.

martes, 14 de agosto de 2007

El uso de la fuerza... ¿justificado y necesario, o no?

Esto lo he publicado en el foro, en este enlace

Hace unos días publiqué sobre la posibilidad de subirse en un caza a reacción. Mer Mary comentó que las máquinas de guerra almacenan energías derivadas de miedo, frustración, rabia...

Eso me hizo pensar. Aún reconociendo que las máquinas de guerra son máquinas para ese fin concreto, me vienen a la cabeza un montón de situaciones donde el uso de la fuerza se hace necesario en este mundo en el que vivimos para seguir vivos.

Ahora es cuando llega alguno de esos que se llaman maestros y justifican la "bofetada amable" y dicen que tenían ellos razón.
No estoy justificando la violencia gratuita, y mucho menos por alguien que se llama "maestro". Así que no van por ahí los tiros.

Se me antoja necesario el uso de la fuerza por ejemplo en situaciones como la alemania nazi y el genocidio judio (ya se que es un caso muy fácil), pero hay muchos más. En Darfur, por poner un ejemplo más reciente, deberían haber hecho uso de la fuerza hace mucho.

Lo malo de todo este tema es cuando el espabilado de turno hace uso de esta idea y se dedica a invadir Iraq (por poner un ejemplo del lado oscuro de este tema) argumentando lo malos que son los iraquíes y que tienen armas de destrucción masiva.

Quizás los cascos azules deberían ser una verdadera policia que actuase en situaciones límite y el resto de los ejércitos se dedicasen a hacer calceta. Aunque viendo como funciona la ONU me temo que aún queda mucho para eso.

miércoles, 8 de agosto de 2007

Los necesitados como marketing y la gestión asociada

A diario asistimos a anuncios o reclamos que nos hablan de que "un porcentaje de lo que compres se va a tal o cual ONG". El que recuerdo con mayor disgusto fue el de un refresco. Era algo así como que por cada lata de ese refresco que comprabas daban a alguna organización 1 pta, o el 1%, no recuerdo.

Además de ese hay infinidad de casos, que seguro que conoceis.

Esa forma de actuar quizás sea legal, pero desde mi punto de vista no es ética en absoluto.

No es ética desde el momento que la empresa publicita la donación. Podemos poner el ejemplo de "aldeas infantiles". Pues bien, hay empresas que aportan dinero a "aldeas infantiles". ¿A que no habeis oido a ninguna publicitarlo? Solo "aldeas" en su boletín mensual lo nombra. Y eso le da valor.

Tampoco es ética para aquel que compra el refresco para sentirse mejor y justificar a su conciencia. Si quieres ayudar, no te conformes con el 1%. Dales el refresco entero, hombre.

Y luego voy ya al tema de las gestión económica. Existe cierto ayuntamiento donde una asociación se dedicaba a gestionar unas sustanciosas cantidades económicas para atender la asistencia a perros abandonados. Esas sustanciosas cantidades incluían una jugosa subvención (creo que de 12 millones de pesetas anuales) y las cuotas de los socios. Al final la cantidad era muy llamativa.

Hubo quejas del trato a los animales. Hubo personas que fueron a por un perro allí y volvieron sin él, porque aquello daba pena, dolor y vergüenza. ¿A donde se iba el dinero entonces?

Quizás al sueldo del presidente de la asociación (presuntamente bastante alto para el trabajo que desempeñaba) y de los cargos puestos a dedo por el citado presidente.

¿Es esto legal? ¿Quedarse con el dinero destinado a los perros para pagarme el sueldo? Puede que sea legal, pero desde luego no es ético.

Lo mismo puede ocurrir con las fundaciones sin ánimo de lucro. Allí teóricamente el control es mayor (alguien que sepa más de leyes me puede corregir). Según la ley una fundación debe destinar al menos el 70% de sus ingresos a su obra social, y el resto "a incrementar bien la dotación o bien las reservas según acuerdo del Patronato", y los patronos de la misma "ejercerán su cargo gratuitamente sin perjuicio del derecho a ser reembolsados de los gastos debidamente justificados que el cargo les ocasione en el ejercicio de su función"

No obstante la ley tiene a mi juicio una manzana envenenada que es que "el Patronato podrá fijar una retribución adecuada a aquellos patronos que presten a la fundación servicios distintos de los que implica el desempeño de las funciones que les corresponden como miembros del Patronato, previa autorización del Protectorado."

La manzana envenenada es el término "retribución adecuada".¿Quien fija esa "retribución"?

El "sueldo" de los patronos puede ser la razón o la motivación de los patronos para crear la fundación. Al final y a mi modo de ver es una forma indirecta de usar a los necesitados para el bien propio.

¿Es eso legal? Puede... pero desde mi punto de vista no es ético.