miércoles, 16 de septiembre de 2009

El desafío del límite

Nacemos con unas restricciones físicas y/o mentales que determinan lo que somos capaces de crear, sentir o hacer. Pocos conocen datos reales de hasta donde llegan sus limitaciones, y el resto suelen hacerse una idea muy conservadora de las mismas, infravalorando de esta manera el potencial real de cada uno.
Leer más...Por ello la mayoría de las personas no se aventuran a intentar realizar algo que desafíe esas barreras, grabadas a fuego por estímulos externos, frases repetitivas, familia, amigos o traumas pasados. Esos obstáculos auto-impuestos suelen ser aquellos que nos frenan a la hora de levantar la voz y decir lo que pensamos, crear un relato, pintar, volar en ultraligero, preguntar, reclamar, leer en público, bailar un merengue o correr en una maratón. Cierto es que hay personas que no tienen esas trabas y cantan en televisión ante de millones de semejantes con una voz que imita un gato reumático al que le hubieran pisado la cola, (solo hay que ver algún participante de ciertos concursos televisivos), pero estoy seguro de que esos son los menos.

Esos límites, obstáculos o demarcaciones o como se quieran llamar conforman aquello que tiene relación con lo que habitualmente se conoce como “autoestima”.

En otra entrada anterior comenté que no tengo abuela, es decir, que tengo la autoestima muy desarrollada, y aunque creo que conozco mis límites teóricos estoy seguro de que son solo eso, teóricos y están ahí para ser sobrepasados.

Sin embargo la gente que me rodea, en su mayoría, tienen sus límites mentales en el piso de abajo o en el sótano. Sorprende ver lo competentes que son o podrían ser en distintos campos, tanto laborales como artísticos, y al mismo tiempo lo ajenos que viven a su capacidad. Eso hace que no utilicen sus dones porque no son conocedores de que los tienen, y el resto de los mortales nos perdamos geniales obras, inventos increíbles o innovaciones que no se han concebido porque el hipotético autor no osa desafiar sus límites teóricos, desconociendo que sus fronteras reales están mucho más allá.

No obstante y para que no nos quejemos, la baja autoestima tiene una carga aún peor para su portador porque al resto nos hurta el privilegio de disfrutar de sus creaciones capadas antes de existir, pero a él le limita la vida a otros niveles mucho más importantes. No se atreven a solicitar un trabajo mejor porque no se creen capaces de obtenerlo y a veces se quedan en un trabajo inferior, con peores retribuciones y más tarea. Su diagnóstico es ajeno a cualquier experiencia previa, ya que nunca lo han intentado. Se basa solo y exclusivamente en la falsa imagen de su capacidad que tienen grabada a fuego en su cabeza. Otras veces soportan a un amigo pelma porque se creen que tienen que soportarlo o no encontrarían otro. En ocasiones peores soportan los desmanes de una pareja que no les llega a la suela del zapato porque creen que no se merecen nada mejor, y en otros casos peores aún soportan malos tratos físicos y/o psicológicos por la misma razón. Piensan que tienen merecido lo que les caiga.

En esto solo puedo hablar de mi experiencia y de algo que una vez me comentó un amigo. Mi amigo decía “si optas solo a cien, te quedarás en el mejor de los casos con cincuenta, pero si optas a mil, te puedes llevar mil”.
En lo que a mi respecta puedo decir que “he hecho cosas que no imaginaríais”, más bien cosas que no me imaginaba ni yo, y que gracias a no escuchar a mi límite interior intenté y conseguí. Y en esto no bromeo.

Todos somos capaces de todo. Todos nos merecemos siempre lo mejor. Y lo que es más importante, todos nos merecemos siempre al mejor amigo, o a la mejor pareja. Y si no estamos satisfechos con nuestro trabajo, amigo, pareja, posesiones o lo que sea, es momento de intentar superar nuestros límites mentales y probar nuestros límites reales. Para ello no hay más que pararse un segundo a pensar… ¿Qué pierdo? La realidad, en la mayor parte de los casos, nada, porque comprobaremos que podemos. En el resto de ocasiones, aquellas en las que superemos nuestro limite real, solo una pequeña decepción o como mucho una cara colorada. Si sientes vergüenza piensa en el que canta como el maullido del gato pisoteado, y verás que no pasa nada.

Si lo intentas verás con mucha frecuencia que tu idea sobre tus límites estaba equivocada y que eres capaz de llegar mucho más allá. Que puedes desarrollar un trabajo mejor, y ¿Qué decir del cretino que soportas? Pues que en vez de no merecerle tú a él, lo más seguro es que sea él el que no te merezca a ti. En todos los ámbitos de la vida, pruébate y averigua a donde llegan tus límites. Apuesto a que te llevas una sorpresa para bien.

Como dijo Buzz lightyear, "PUEDO", y al final voló, con un cohete, pero voló.

jueves, 10 de septiembre de 2009

¿Quieres la verdad... de verdad?

Vivimos en un mundo hipócrita, y cuando digo esa palabra quiero decirla en mayúsculas. Es típico que la gente en grupos o corrillos diga siempre que prefiere la verdad. Pero esa afirmación en caliente y de cara a la galería... ¿es sincera? Leer más...
Tengo una amiga que suele caer mal y le cuesta hacer amigos. Es una persona maja y muy válida. Pero tiene un "defecto" a los ojos de muchos, que es muy sincera.

Es decir, que queremos "la verdad", pero no queremos LA VERDAD, queremos una verdad a medias, no vaya a ser que la buena, la correcta nos despierte o ponga de relieve nuestras carencias o deficiencias.

Recuerdo en un foro una vez que una persona que presumía de querer la verdad, recibió un baño de realidad. En ese momento cambió el concepto y pasó de querer LA VERDAD a querer otra "verdad". Decía que las personas que decían LA VERDAD en realidad estaban siendo agresivas.

Alguien le respondió en el mismo hilo diciendo que "Tu eres la que se siente agredida, el otro solo fue sincero". En este tema en concreto estoy de acuerdo con él.

Así que cuando digas que quieres la verdad... piensa si de verdad la quieres o simplemente es una frase hecha y te vas a sentir agredid@. La verdad suele doler, sobre todo si no la conoces y no estamos mentalizad@ para recibirla.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Los buenos pagan por malos

Desde ayer se comenzó en los centros Carrefour y Eroski a eliminar progresivamente las bolsas de plástico de un solo uso.

A la medida, medioambientalmente hablando, no le tengo nada que objetar. Es más, es algo que dadas las circunstancias debería haberse hecho hace mucho, y se puede hacer mucho más, por ejemplo prohibirlas por ley. No se sin Europa es así, pero en Francia y Alemania hace tropecientos años que te tienes que pagar tú las bolsas. Pero... Leer más... Lo malo del asunto es por que hemos llegado aquí. Hemos llegado aquí porque solo se reciclan el 10 por ciento de las bolsas. Hemos llegado aquí porque cuando no se reciclan muchas de ellas acaban en el mar matando ballenas, delfines, focas, peces...
Hemos llegado aquí porque la gente sigue teniendo un concepto de uso diferente de los productos en función de si son gratuitos o no.

Y así nos va.

Esa medida no habría sido necesaria si se reciclasen el cien por cien de las bolsas. Pero como el común de los mortales pasa de todo, solo entiende estas medidas. Así pagan los buenos por los malos.

Ocurre continuamente. Con todo.

Ejemplos: Que hay un elemento que va a 250 por hora, bajamos el límite de velocidad. Pero oiga... que ese energúmeno ya se había saltado el límite anterior... Da igual.

Otro más: Vamos a subir el precio del agua para concienciar a la gente de lo valiosa que es. Oiga, pero si yo ya tomo medidas, uso poco la cisterna... pues nada, agua cara para todos.

Otro más aún: No se dispensan antibióticos sin receta porque la gente se automedica. Pero a los pollos (que luego nos comemos) les ponen de antibiótico hasta las cejas, y yo, por unas anginas, las tengo que arrastrar una semana para que el médico me haga caso. O eso, o a mentir como un bellaco.

Pues eso, pagan los buenos por los malos.

Y a esperar que los fabricantes de bolsas y sus trabajadores no monten una organización al estilo de la SGAE, porque la industria de las bolsas de plástico da de comer a once mil trabajadores... A ver si nos van a cobrar un canon para compensar.

Ah, no, que los únicos que pueden vivir del cuento son algunos artistas... el resto a aguantarse y al paro.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Los pequeños placeres

Cuando encendemos la televisión, o compramos una revista de moda, o hablamos con la gente, parece que solo hay dos cosas que produzcan placer al ser humano, el sexo y la comida. Es más, hablando hoy con alguien, comentándole la idea de publicar esta entrada, me dijo... ¿pero hay algo más?
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No es la única opinión al respecto que he recolectado. Un buen amigo me dijo una vez que el mundo solo se mueve por (y cito textualmente) "la jodienda y el dinero".

Otro ejemplo sería el tema de las tartas de que hablamos el otro día. En mi caso, los placeres en mayúsculas están restringidos a la comida (no precisamente al queso), el sexo y el sueño, y no necesariamente por este orden. Pero hay muchos más placeres en los que no reparamos, que solo echamos de menos cuando no los tenemos.

¿Quien no ha bebido un buen vaso de agua fresca cuando está muerto de sed? (Ping... no es válido, porque entraría en la categoría "comida"... o no... yo creo que no, pero está sujeto a interpretaciones).

Pero hay otros... entrar en un local climatizado cuando fuera hay 40 grados a la sombra, acariciar a un perro, hablar con un amigo, dar un paseo en barca en un lago tranquilo, darse un chapuzón en verano, ver a tu hijo pasarlo bien, una buena película, un buen libro, escuchar música, la sensación que se tiene después de media hora de footing (ya se, droga natural)... ponerse ropa seca después de un chaparrón... o una manta en una noche fría de invierno... la lista sería interminable. Seguro que leyendo esto se os ocurren un montón más.

Pero lo dicho, cuando disfrutamos de esos pequeños deleites no reparamos en la suerte que tenemos de poder disfrutarlos. Y cuando no podemos disfrutarlos los echamos muchísimo de menos.

Así que mi recomendación de hoy: Debemos ser conscientes de cada momento, de cada pequeña satisfacción que nos damos. Así las valoraremos mucho más, y las disfrutaremos más aún. No como mi perrita que cuando le daba un quesito no pasaba por la lengua, pasaba directamente al estómago. No creo que lo disfrutase en lo que valía (el queso es un mal ejemplo, porque ya he comentado que no me gusta, pero a ella sí), y si algún día se hubiera parado a disfrutar del quesito, seguramente las veces siguientes lo hubiera comido más despacio.

Pues nada, a disfrutar.

domingo, 23 de agosto de 2009

Aguanta, mujer

Ayer hubo otra reunión social. Pinchos, aire libre, avispas... los pinchos al aire libre, bien. Las avispas ya no tanto... me dan mucho respeto. Avispa que venía, gente que se iba, yo el primero. Ya se, diréis que no hacen nada.
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Pero tengo dos huellas virtuales en mi hombro de tiempos pasados de una avispa que se despistó, se metió en la manga de la camisa, y cuando no pudo salir me echó a mi la culpa, y dos picotazos. Así que no hacen nada hasta que hacen. Bueno, a lo que iba:

No recuerdo bien como salió el tema, pero una de las mujeres que estaban allí comentó que si quieres a alguien (una relación de pareja) tienes que aguantar.

¿Aguantar que? No llegó la conversación a tanto, pero estoy seguro que en nombre del amor habría justificado todo.

El ejemplo eran los ronquidos. Conozco a una pareja que se separó porque él roncaba mucho y ella no lo soportó.

-"Sería que no le quería" se afirmó.

No estoy de acuerdo. Al contrario de esas mujeres educadas en el esclavismo, no creo que el amor "lo soporte todo". El amor está muy bien y todo lo que queráis, pero no es el justificante universal de todo tipo de situaciones, y no entro ya en las tropelías.

Hay (no creo que haya estadísticas al respecto, pero imagino que son muchas) parejas que se divorcian y se separan aun queriéndose.

Quizás sea la expresión. No creo que la palabra "aguantarse" sea afortunada. Aguantarse tiene una connotación no recíproca. Solo se aguanta uno. Y en mi opinión, hay que ser flexible, acercar posturas, pero no aguantarse. Si te aguantas y la otra parte no pone de su parte, ahí hay algo que no funciona. Quizás me repita mucho, pero para mi es algo obvio. O los dos son flexibles, o rompemos la baraja. Ceder sí, pero por las dos partes. Cargar uno solo con el problema, no. Cuando dos se quieren pueden ser amantes. Pero ser amantes no significa ser esclavos, ni por un lado, ni por otro.

Si aguantamos y justificamos acabaremos tragando con todo. Es lo mismo que piensan las mujeres maltratadas (y no solo físicamente). "Hay que aguantar, porque le quiero". Conozco una mujer, que cuando su marido le puso la mano encima, llamó a la policía. Por esa llamada, ella sí que tuvo que aguantar, morritos de su padre y su madre y presiones varias, porque no aguantó. "Si le quieres, tienes que aguantar". ¡¡Cuanto daño ha hecho a muchas mujeres esa frase!!.

Las relaciones, al menos en occidente y en el siglo XXI (no digo nada de Afganistan o España años 60, esas son otras realidades) deberían ser enriquecedoras, y tienen su razón de ser solo para estar mejor acompañad@ que solo. Si cambiamos el juego de las palabras y vas a estar mal acompañad@, entonces lo dicho, mejor estar sol@, por mucho que haya amor. Y pongo la arroba(@), porque aunque la mentalidad de aguantar con todo, tradicional y socialmente se atribuye a las mujeres, algún caso de hombres hay. Sin embargo, la inmensa mayoría de las veces es la mujer la esclava. Y generalmente, el machismo a que atufan esas relaciones es justificada y aceptada por la parte femenina, y no solo por una pequeña parte. Como comprobé en ocasiones como ayer, grandes porciones de la sociedad femenina lo aceptan. Es triste y paradójico que gran parte de la culpa del machismo esté originada en el colectivo femenino, pero triste o no, paradójico o no, es así.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Meando en el árbol con cara de pico

En general, la mayor parte de las personas nos creemos superiores a los animales, o a nuestros antepasados homínidos. Hemos aprendido a hablar, a hacer fuego (bueno, eso solo algunos), a hacer cuentas complicadas (eso los menos), pero hay algo que no ha cambiado: Todavía hay mucho humano que sigue "meando en el árbol", y mucho que pone "cara de pico". Algunos hacen las dos cosas a la vez y "mean en el árbol con cara de pico". ¿a que me refiero con esas expresiones?
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Los animales tienen rituales absolutamente para todo. El cortejo, la caza, quien es el líder en el caso de manadas o grupos y en las peleas. Hay rituales para ver quien come primero, cual es el territorio de cada uno, o que criterio prevalece. Por poner un ejemplo, es muy difícil que los lobos se hagan daño en las luchas para determinar quien manda. Cuando el perdedor entiende que ha perdido, se somete, y el vencedor no le hará ningún daño. En la época de celo, algunas aves hinchan el buche para impresionar a las hembras de su especie. El buche mayor es el que al final se lleva el gato al agua. Para que luego digan que el tamaño no importa, el tamaño también es primitivo.

En el caso humano también hay rituales, algunos igual de toscos que estos que acabo de describir, y otros, aunque no lo parezca, más aún.

Lo más lógico, ya que hemos aprendido a hablar sería eso, hablar. Pero la gente se acostumbra a poner encima de la mesa su instinto primitivo solo y exclusivamente para no tener que enfrentarse a según que situaciones, y tira de rituales. Recuerdo alguien próximo que para mostrar a su pareja su enfado no le hablaba ni le decía nada. Le trataba con normalidad, pero cocinaba comidas que no le gustaban. Él entendía el mensaje más o menos y se cabreaba, pero no tenía claro por qué. Lógico, porque la percepción extra-sensorial todavía no la tenemos muy desarrollada.

Cuando la gente se enfada, sin ninguna pretensión posterior, suelen dejar de hablarse. Al cabo de unas horas/días cuando ya han lucido bien su buche, cuando han meado en el árbol a ver quien llega más arriba, acaban hablándose y para lo único que ha servido el ceremonial es para que perdieran un montón de días "enfadados", días que no recuperaran, porque el amanecer de hoy ya no se repetirá. Eso si la situación no se convierte en permanente.

¿No sería más sencillo hablar? Pues va a ser que no. Hablar exige enfrentarse a la situación, y hablando es posible que el tema acabe en lugares en los que no quiere una o ambas partes que termine. Si es así... ¿para qué los rituales? ¿para que los teatros y las ceremonias? ¿qué se pretende conseguir? Con los rituales generalmente no se consigue nada más que un equilibrio precario y dejar la porquería debajo de la alfombra. El problema no se habrá solucionado y seguirá ahí. Al final, los consejeros matrimoniales son los únicos beneficiados de que se tire de "caras de pico" y no se hable. Y algo que se podía hablar sin tapujos ni problemas, tenemos que contárselo a un extraño previo pago, porque no tenemos la suficiente valentía de enfrentarnos a los problemas nosotros solos.

Es lo mismo que "los castigadores": Un viejo amigo, cuando éramos jóvenes e íbamos de "ligoteo" a la discoteca, solía decir que "a las mozas hay que castigarlas". No se refería a nada físico (no sería mi amigo), sino a hacerse los duros, los indiferentes. El macho es el que impone su criterio y es el que manda. Por dentro puedes estar babeando, deseando estar con alguien, o te pueden temblar las piernas, pero no, hay que hacerse los duros, porque si no te haces el duro, no te encuentran interesante.

Es algo gracioso, y que tenía olvidado, lo de los ceremoniales. Pero hoy me han vuelto a la cabeza, porque me he dado cuenta de que los sigo presenciando en diferentes lugares. La gente sigue en los suyos. Sigue utilizando los rituales en vez de sentarse y hablar alto y claro. Dejan la evolución para seguir en el estado primitivo. Es más cómodo, pero desde luego mucho menos efectivo. Si las cosas se hablan y se actua en consecuencia, se conseguirá algo, lo que sea, bueno o malo, pero algo. Cuando se mea en el árbol, solo para ver quien mea más arriba, o simplemente para mostrar a la otra parte tu disgusto, y más aún cuando a la otra parte le resbala, lo único que consigues es con un poco de mala suerte, mancharte los pantalones, o que te los manchen. Y así nos va.


martes, 18 de agosto de 2009

La tristeza o la voluntad doblegada

Vi hace unos días un vídeo de un pescador, un pescador de caña. En ese vídeo ese pescador doblegaba la voluntad de un enorme pez gato de creo que fueron 25 kilos. El pescador en cuestión es buena gente, y devolvió el animal vivo al río, donde podrá vivir bastante más tiempo en libertad.
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La pesca duró más de media hora. De hecho no vimos el vídeo completo porque hubiera sido monótono y aburrido. Como el pez tiraba, el pescador soltaba sedal, que luego recogía, y un poquito más. El pez, esfuerzo tras esfuerzo, iba viendo que cada vez estaba más lejos de su libertad, y más cerca de la orilla y de la superficie del agua, y lo que es peor, cada vez más cansado, con menos ganas de luchar, y con más ganas de ceder.

En otro lugar, y de forma paralela, un joven potro, que nunca ha sido montura de nadie y siempre ha estado suelto, es ensillado por el instructor para que pueda ser montado. El potro no quiere que le pongan la silla, y cuando el adiestrador se le sube encima, se rebela, una y otra vez, hasta que cada vez está más cansado y le cuesta más sublevarse.

En las dos ocasiones, al final ganan el pescador y el entrenador. Salvo que se rompa el sedal en el caso del pez, o el adiestrador se lleve una coz en el trasero que acabe con él en el hospital, los dos animales tienen las de perder.

¿Qué sentirán esos seres? Quizás ira, quizás enfado. Pero tengo una cosa clara, a medida que el cansancio va haciendo mella, a medida que el avance hacia la libertad se convierte en nulo, la ira dará paso a la tristeza. Cuando no exista nada de ira, y solo quede un todo de tristeza, el animal ha perdido, el humano ha ganado. En ese punto, ante la ausencia de enfado, la voluntad ha sido doblegada: No queda nada de la personalidad ni del temple del enorme pez, ni del orgullo del caballo.

Esto que es tan obvio a nivel físico en estos dos sucesos con esos animales, con los humanos ocurre mucho más de lo que parece, pero no solo físicamente, que también, (aunque en ese tipo de casos es obvio), sino al sutil nivel de los sentimientos y la psique, donde en muchas ocasiones pasa desapercibido, y la personalidad fuerte de algunos, dará paso con el tiempo a un carácter doblegado, y el león que antes moraba en su cerebro se verá convertido en un cordero.

Hay personas que se especializan en sutiles comentarios, en tergiversar los puntos de vista, pero de forma muy sutil, o en retorcer los argumentos hasta el nivel del absurdo (y no entro ya en las manipulaciones, las mentiras o los chantajes emocionales). A alguien que no esté condicionado por la situación, a alguien que vea el proceso con perspectiva, esos mensajes subliminales repetidos hasta la saciedad le harán incluso reir. Pero a alguien que lucha por respirar, por volver al río, o porque no le coloquen la silla, esas frases fáciles hacen mella, tanta como el anzuelo que tira del pez. Dicen que no por repetir una mentira cien veces se convierte en realidad, pero resulta que en estos casos sí. Repiten cien veces la mentira con fuerza de convicción (aunque no se la crean ni ellos), y el receptor del subliminal mensaje acabará adquiriendo la “píldora” como propia. Detrás de una palabra “amable”, de un argumento “obvio” o de un “es que siempre dices ….”, o “es que siempre piensas…”, está el anzuelo y la cuerda de la silla.

No hace mucho, alguien a quien aprecio me comentaba, en un problema que arrastra desde hace años, que no sabía si estaba triste o enfadada. Quizás no fue correcta la pregunta o no fue correcta la respuesta. En mi opinión, y después de darle unas cuantas vueltas, espero que esté enfadada, y que el enfado nunca ceda a la tristeza. Porque en el momento en que no le quede nada de ira, y sea todo tristeza, justo en ese preciso momento, mi amiga habrá perdido. Y habrá perdido mucho, la autonomía, la personalidad, el orgullo, la templanza y su carácter.

El creador del problema habrá ganado. Habrá conseguido lo que quería: Mi amiga habrá sido “pescada” o le habrán puesto la silla de montar, de tal manera que su personalidad habrá sido anulada de forma permanente. Siempre podrá ser montada (metafóricamente) o pescada, porque su juicio habrá sido nublado para siempre. Acabará lobotomizada creyéndose las consignas que poco a poco la han ido agujereando el cerebro como la gota de agua que taladra la roca. No es la primera vez que he presenciado esto, y como comenté en otra entrada, cuando aprecias a la persona, fastidia. Y mucho.

Hay una tercera vía que no he descrito aquí: Consiste en que no sienta ira, ni tristeza, sino resignación. Es complicado, pero ocurre. Hay personas que se amoldan a todo, y si lo asimilan consiguen ser “felices”. Eso, visto desde fuera, tiene cierto tinte de tristeza, pero al fin y al cabo el “sufridor” deja de sufrir. En el caso del pez es complicado que ocurra, porque la única opción a la libertad es la muerte. Pero con el caballo estoy seguro de que ocurre así la mayoría de las veces. Y cuando el ámbito es el humano también ocurre. En ese caso después de que la ira de paso a la tristeza, la tristeza dará paso a la resignación, y después a la indiferencia.
No es una felicidad en el sentido que yo la entiendo pero al menos no es sufrimiento.

De todas formas, voy a dar un consejo a mi amiga por si lo acepta (y este no va de queso): Que nunca se te acabe la ira, que no se te acabe hasta que ganes, que el pescador acabe con el sedal roto o el domador con una patada en el culo. No dejes que la tristeza te invada y mucho menos la indiferencia. Se rebelde, impón tu criterio, que además es el correcto, y vive feliz, no resignada. Cuando sepas lo que es ser feliz, no querrás otra cosa. De verdad.


lunes, 17 de agosto de 2009

Lo que no vemos

Otra cosa para la que soy raro (además de los gustos de los alimentos) es con el tema del frío-calor. Y menos mal que mi compañera en esto es de mi misma opinión. Total, que aun viviendo en Gijón, en estos días calurosos de agosto, se agradece tener un aire acondicionado portátil, ruidoso, sin instalación... una mierda vamos; pero lo dicho, en algún día especialmente caluroso se agradece.
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Ayer fue uno de esos días. Estuvo todo el día encendido. Como es un aparato portátil, el agua condensada no tiene desagüe, y en un alarde de "provisionalidad" tenemos una pequeña manguera conectada al aparato, que desemboca en un caldero. Ese caldero en el que desemboca la manguera, al cabo de ocho horas, acabó con un montón de agua. No se cuanta, porque no la medí, pero el cubo estaba lleno, así que al menos quince litros llevaba. Quince litros en ocho horas. ¿De donde salió ese agua? ¿De la nada?

Cualquiera que sepa un poco de psicrometría sabrá que ese agua está disuelta en el aire y que al bajar la temperatura del mismo se satura y la humedad que porta se condensa en agua que va por la manguera y acaba en el caldero. Más o menos es así. Pero estaréis de acuerdo conmigo en que esa humedad en un día normal no se ve, no somos capaces de percibirla más que adivinar que está ahí porque nuestro sudor no se evapora. Tampoco somos capaces de ver el aire disuelto en el agua, ese que usan los peces para respirar, ni un azucarillo que desaparece al dar la vuelta a la cuchara.

Hay muchas cosas que no podemos percibir, y sin falta de irnos a las once dimensiones de las cuerdas, ni al mundo microscópico. No somos capaces de percibir colores por debajo del rojo ni por encima del violeta. Tampoco nos percatamos de sonidos por debajo de 20 hertzios ni por encima de 20 kilohertzios. Hay infinidad de olores que se escapan a nuestro olfato y son perfectamente identificados, por ejemplo, por los perros, que cuentan con entre 150 y 300 millones de células olfativas contra 5 millones con que contamos los humanos (ver AQUI).

Tampoco somos capaces de percibir la electricidad hasta un umbral determinado, ni la energía que desprende un imán.

Total, y en resumen, que hay muchas cosas que se nos escapan. Y somos conscientes de las que hemos detectado o percibido por otros medios. ¿Y aquellas que hipotéticamente no se detectan?¿Cuantas cosas, aun ahora se nos estarán escapando?¿Qué nos estaremos perdiendo? Y no me refiero precisamente al olor de las nubes. Así que, cuando veas un fantasma, o te cuenten que lo han visto, no lo catalogues como falso o como alucinación hasta pensar en esto que he comentado.

Este clip lo considero adecuado con el tema. La canción es pegadiza, y su melodía es bonita.

sábado, 15 de agosto de 2009

La tarta de queso y un buen consejo

Mañana tenemos una reunión social, reunión que se repite todos los años. Uno de los alicientes, (para algunos, no para mi, en mi caso hay otros), es la tarta de queso que va a preparar la organizadora de tal evento.
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Reconozco que soy una persona bastante… bueno, bastante no, más bien muy rarita con el tema de las comidas que me gustan o no me gustan (y con otras cosas, pero ahora no vienen a cuento). Y una de las cosas que no me gusta ni oler y mucho menos degustar es cualquier tipo de queso, o alimento que lo incorpore. Por lo tanto, para mi no es un aliciente la tarta de queso. Hay tarta de chocolate, que en mi caso sí que es un estímulo, pero el otro día me enteré de que también hay personas que no les gusta el chocolate, que tendrían el mismo problema con esa tarta de chocolate que yo tengo con el queso.

A lo que voy, (ya se que es obvio), es que para gustos, hay colores. Y lo que me gusta a mi, no tiene por que gustarte a ti, y a la inversa. Ya lo he comentado en algún lugar «tu enfoque determina tu realidad». No es que ese dicho se refiera al queso, es más bien sobre “pensamientos y discernimientos”, pero también se puede aplicar a algo tan primitivo como el sentido del gusto.

Pues bien, además de otros muchos tengo otro defecto: Doy consejos a todo el mundo, aunque no me los pidan. Esos consejos, que siempre los suelo dar con buena intención, como es lógico, están basados en mi realidad, que su vez está determinada por mi enfoque, y por las cosas que veo, oigo, siento… y al final, tanto las sensaciones como su proceso pasan por mi filtro. Y puede ser que uno de mis consejos emitidos vaya sobre el queso. Y el receptor de ese consejo sea alguien que le encanta el queso. En ese caso, mi consejo no será adecuado, y en función del receptor estará equivocado.

No obstante intento dar los consejos sin aplicar “influencias” internas, aunque imagino que en cada consejo va una pequeña parte de mis convicciones. En cualquier caso nunca recomendaré a nadie que no coma tarta de queso, porque soy consciente de que los “queseros” ganan a los que no lo somos por mayoría abrumadora, así que en un ambiente numérico tan adverso, es mejor no destacar. Si no puedes con tu enemigo, únete a él… pero en el caso del queso no. No pienso comer tarta de queso. Comeré doble de chocolate.

Así que ya sabéis aquell@s que aguantáis estoicamente mis peroratas y mis consejos no solicitados: Como dije el otro día suelo acertar, pero antes de tenerlos en cuenta, pensad que mis consejos están emitidos por alguien que odia el queso. Y si de queso va el consejo, es mejor no hacerme mucho caso.

Otro clip hoy (hasta que se me acabe la lista):


Encuentros en la tercera fase... en Gijón

Sucedió el 15 de Agosto de madrugada:




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En la madrugada del 15 de Agosto, en la bahía de Gijón, comenzaron a verse unas luces en el cielo que se movían y expandían lentamente:



Las luces fueron cambiando de forma y de color, trazando espectaculares dibujos en el cielo:



De pronto las luces comenzaron a desprender rayos y centellas multicolores acompañadas de un ruido atronador.




Aqui podemos ver diferentes formas que adquirieron las luces en el cielo y que sorprendieron a todas las personas que no hacían otra cosa que observar los extraños acontecimientos.













Por fin las luces descendieron, y despues de esconderse tras la nube generada, se produjeron los encuentros:



Despues de eso, se fueron como habían venido.









Se hicieron una especie de bola de luz y al final de todo se perdieron en el firmamento quedando como único resto de su existencia una pequeña estela, testigo de que habían estado aquí.



Como la mayoría imaginareis, estas fotos están tomadas en la noche de los fuegos de las fiestas de Begoña de Gijón. son el resultado de utilizar una cámara sin flash, y con el obturador abierto el tiempo suficiente para poder captar imágenes y que no queden prácticamente negras.

Como además no llevé trípode, y mi pulso no es precisamente una maravilla, el resultado mostrado es el que habeis visto.

El clip de musica que enlazo hoy es David Bowie, Life on Mars.


jueves, 13 de agosto de 2009

Los nudos

Leyendo la entrada de Pilistruski (sigo parasitando la inspiración ajena) caí en la cuenta de que los tabúes a que ella se refiere son los causantes de unas corrientes de pensamiento que conducen a muchos problemas y actitudes ante la vida que se producen en la adolescencia e incluso ya de adultos. A esos patrones de pensamiento que condicionan unos comportamientos determinados dañinos para el individuo en mayor o menor medida, yo los llamo “nudos”.
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Todo lo que nos ocurre, desde el momento en que somos capaces de sentir (algunos sostienen que antes de nacer), deja una huella o impronta que modela, en todo o en parte, nuestro carácter, nuestras ideas, nuestras costumbres, y en muchas ocasiones nuestros puntos débiles, de forma más o menos permanente, en algunas ocasiones de por vida.

Existen evidencias de que los niños que reciben abrazos de sus padres, abuelos o quien tengan cerca, de adultos serán más autosuficientes y tendrán más autoestima. Del mismo modo, unos patrones concretos de comportamiento producirán en el niño el mismo efecto. (ver AQUI).

Por el contrario, nueve de cada diez mujeres a las que castigan físicamente de niñas, castigarán físicamente a sus hijos, incluso a corta edad (9 meses). (ver AQUI).

Además, la violencia tiene consecuencias mucho más profundas: La violencia doméstica incrementa los problemas de salud mental en los hijos durante su vida adulta.

Es decir, que los castigos físicos, por suaves que sean, no deberían estar permitidos ni tomarse a la ligera.

Idem con el tema del sexo: Si una persona es enseñada a ver el sexo como algo natural, se le enseña a utilizar los medios a su disposición de forma correcta, esa persona vivirá una sexualidad sana y bonita. Esa persona disfrutará con el sexo y tendrá muy pocas papeletas de contraer una enfermedad de transmisión sexual o de participar en un embarazo no deseado.
Por el contrario existen otros casos donde se ridiculiza al sexo, o se le rodea de un aura oscura, como algo dañino y perjudicial. En esas ocasiones, del sexo no se habla, y como consecuencia la educación sexual real es cero. Esto trae como consecuencia que lo único que aprende el adolescente sea a través del amigo de turno, trolas como que la primera vez no te quedas embarazada o que el sida solo lo cogen otros. Pero resulta que no... ver AQUI.

Así pasan cosas como esta, la pareja que utilizó una bolsa de pipas como condón (aunque bien pensado al menos intentaron usar algo). Lo gracioso es que en los medios que leen los adolescentes para buscar la información que no les ha dado quien se la tenía que dar, encontramos burradas como esta: “Como evitar tener contagios peligrosos sin preservativo”. Una cosa es la libertad de información, pero eso, debería estar penado, o al menos que la gente contagiada de ETS se animase a demandar, como mínimo por responsabilidad civil, a los autores de burradas semejantes.

En contra de lo que sostienen algunas corrientes (generalmente derivadas de Roma), la educación sexual no causa las ETS ni los embarazos no deseados. Por el contrario, los previene, además de preparar a los jóvenes a disfrutar de algo natural como es el sexo sin miedos ni tabúes.

En cualquier caso el tema violencia o el tema sexo son cosas demasiado evidentes. Donde de verdad se dejan marcas que pasan desapercibidas, incluso para aquellos marcados, es en el día a día.

Si una persona oye en casa hasta la saciedad, siempre que alguien no llega a la hora, frases como "seguro que le ha pasado algo", o "probablemente le han atracado" o "igual le ha atropellado un coche", a costa de ver repetirse ese patrón de comportamiento, creará un aprensivo con los tardares ajenos que puede durar incluso toda la vida.

Si alguien solo escucha desde niño batallitas sobre los muertos del barrio o las enfermedades ajenas, es casi seguro que será un adulto hipocondriaco, precedido de un adolescente aprensivo y con miedo a la muerte.

Si a una persona desde niño se le dice que es tonto, porque para aprobar debe pasar muchas horas estudiando, en vez de jalear y vitorear su esfuerzo y sus aprobados, notables o lo que sea, es decir, valorar el esfuerzo y no el resultado, y se repite este mensaje a lo largo del tiempo, el niño se creerá que es tonto de verdad, cuando el tonto es de forma manifiesta aquel que le dice semejante estupidez.

Cuando en una familia se valora a un hijo más que a otro, en muchos casos se conseguirá alguien con baja autoestima, y a otro con exceso de autoestima. El secreto del éxito está en el equilibrio dentro de la medida de lo posible, porque está claro que es difícil mantener un equilibrio perfecto y todos somos diferentes.

En aquellas casas donde el niño no rasca bola, pero la niña está obligada a hacer las tareas domésticas, la niña lo tendrá más complicado para todo y disfrutará de menos tiempo libre. Las mujeres educadas en ese ambiente, salvo raras excepciones, considerarán como normal servir a los hombres a la antigua usanza, y en la sociedad en que vivimos, donde en una pareja trabajan los dos, serán las que carguen con la casa, trabajando fuera y dentro. Por contra, los hombres educados en ese ambiente, vivirán como reyes sin dar un palo al agua en casa, también salvo excepciones que suelen confirmar la regla.

Seguro que me dejo muchas actitudes paternas que causan "nudos" y condicionan la vida. Pero ahora mismo, y con el retraso que llevaba en esta entrada no se me ocurren más, así que si a alguien se le ocurre alguna, que la aporte.

Tras el tocho, toca música. Esta vez le toca el turno a Mark Knopfler, en su tema "The Long Road" de la Banda Sonora Original de la película CAL, en una composición con unas imágenes que quitan el hipo y alegran el espíritu (los primeros 3 o 4 minutos, el resto para mi gusto es soso y repetitivo):

La lucha de la vida

En el puerto deportivo, mientras paseaba la sobremesa, vi a un vendedor de cd's y dvd's pirata, a un vendedor de esos que tuvieron que salir de su tierra dejando todo lo que les importaba en busca de una vida mejor.
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Tuvo que empeñar todo lo que tenía, incluso su vida y su futuro, para que unas mafias le organizasen un "viaje turístico" que a cualquiera de nosotros nos hubiera llevado unas cuantas horas de avión, tranquilamente sentados. Sin embargo a él le ha costado meses. Ha tenido que dejar su mundo, su origen, su familia, amigos, sortear fronteras, cruzar desiertos, y arriesgar su vida en el estrecho, en una patera sobrecargada, con poca agua y menos comida, para saltar a tierra en algún lugar cercano a Almería, siempre con el miedo presente, el miedo a morir ahogado, asesinado, de sed, de hambre, o que al final del viaje estuviera la Guardia Civil para que le deportasen, y vuelta a empezar.
Cuando están vendiendo en la calle cd's y dvd's para subsistir no nos damos cuenta, pero tienen largas historias que contar.

Luego malviven con lo poco que les queda despues de pagar a la camorra que les gestionó el viaje, y de enviar a los seres queridos en su pais de origen para que puedan comer.

Y nosotros, pasamos a su lado y no nos damos cuenta de su lucha, solo para vivir. Y además, si se nos ocurre comprar algo, regatearemos, igual lo sacamos por un euro menos. Para nosotros es un triunfo, igual que el triunfo del torero que mata al toro. Para ellos solo es subsistencia.


martes, 11 de agosto de 2009

Petición de deseos

Dicen que puedes formular un deseo cuando ves una estrella fugaz. Si eso es verdad, esta noche y mañana por la noche te puedes hartar a pedir deseos. Otra cosa es que se hagan realidad.
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Estos dos días son los que es más fácil poder ver las "lagrimas de San Lorenzo", según explican AQUI.

Hace unos cuantos años, de madrugada, por estas fechas, y también coincidiendo con el paso por los restos del Swift-Tuttle, me fui a un descampado a ver las estrellas fugaces. En su momento me decepcioné, porque pensé que caerían de forma continua. Para los que se animen es algo bonito, te hartas a pedir deseos, pero la frecuencia es muchísimo más pequeña, cuando yo lo vi del orden de 1 o 2 por minuto. Con eso basta para cansarse de pedir deseos.

Aun así es una experiencia que puede merecer la pena, si vives en algún sitio con el cielo despejado, y si tienes telescopio y le puedes echar un ojo a la luna, a Júpiter o Saturno, mejor que mejor.

Una música como fondo para mirar al cielo mientras esperamos a que pase una estrella fugaz...



y ya puestos una composición con otro tema del mismo disco mientras vemos a Júpiter, Saturno, Urano, y todo tipo de cuerpos estelares, esos que flotan por ahí en el vacío de la nada, igual que la tierra, y nosotros con ella:


lunes, 10 de agosto de 2009

La maldición de Casandra

Casandra era un personaje mitológico, una mujer, hija de los reyes de Troya, quien pactó con Apolo, a cambio de "un encuentro carnal" el don de conocer el futuro. Sin embargo, como Casandra no amaba a Apolo, este último, en un alarde de "generosidad" la maldijo. Seguiría manteniendo su don, pero sus predicciones no serían creídas. Podéis ver la historia completa AQUI.
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Hay otras historias o teorías, pero la parte interesante de este asunto es que la pobre Casandra conocía el futuro, aunque nadie le hacía el menor caso.

Existe una enfermedad psiquiátrica, conocida como "El complejo de Casandra". Le ocurre a personas que perciben que no son creídas en sus vaticinios o que no lo son directamente. Puede acabar en neurosis, síntomas psicosomáticos o en los casos más graves en una psicosis. No hay mucha información gratuita al respecto. De todas formas puedes ver algo aquí, o ver la película "Doce monos", donde la psiquiatra protagonista (Madeleine Stowe) da una conferencia al respecto.

Normalmente el fundamento de las adivinaciones de los enfermos es nulo, y no suelen acertar. Ese es uno de los ingredientes de la enfermedad.

Sin embargo, muchas veces se puede adivinar el futuro. Bueno, quizás la expresión adivinar no es afortunada. Me refiero a que el futuro se puede deducir. Esto es así en muchas ocasiones en tu vida diaria. Decía alguien que si ves como al tomar una curva a 80 kilómetros por hora todos los coches se salen en esa curva, podrás predecir, sin temor a equivocarte, que un coche que tome la curva a 93 Kilómetros por hora, se estrellará.

Eso que algunos llaman pesimismo no es más que observación y deducción. Ocurre, siguiendo con el símil de la curva, que de los coches que van a 70 kilómetros por hora se salen la mitad. Si tu ves que un amigo va a tomar la curva a 70 kilómetros por hora, le puedes decir... ¡¡¡cuidadínnnnn!!, que puede que te salgas en esa curva.

Te dirán que eres pesimista, o pájaro de mal agüero, pero simplemente aplicas tu experiencia.

En otras ocasiones no has visto como se salían los coches de la curva, pero como sabes un poco de física puedes hacer un cálculo aproximado, y puedes deducir, en función del peso del coche, del peralte de la curva, y del coeficiente de rozamiento que las papeletas para que el coche de tu amigo a 70 km/hora se salga son elevadas. Pues más de lo mismo, que si pesimismo, que si agorero. La única diferencia es que tú has hecho los cálculos, y el que se va a tragar la curva prefiere vivir con la cabeza enterrada en la arena, jugar a la lotería e ignorarlo. Cuando se dé el guarrazo le echará la culpa a la mala suerte, o incluso te echará la culpa a ti por avisarle. Por eso en muchas ocasiones, en función del receptor del aviso, es mejor callarse.

Pues bien, imagino que por experiencia o por deducción suelo ver venir las cosas. No son poderes adivinatorios ni inspiraciones divinas. Pero suelo acertar con mucha frecuencia. Quizás por aprender de las experiencias ajenas, o de las mías propias, o por analizar los factores y llegar a una conclusión. El caso es que suelo atinar.
Y como a Casandra no se me suele hacer ni puñetero caso. Cada uno tiene que tener su propia experiencia, y cada uno se tiene que salir en la curva para estar seguro de lo que se siente. Es lo que hay y lo acepto. No pienso desarrollar una neurosis.

En mi caso, si el que se sale de la curva no es alguien que me importe, puede darme más o menos pena, pero nada más. Quiso vivir su experiencia, y la tuvo. Ahora tiene un coche menos, y una pierna rota más, pero vivió su experiencia.
Sin embargo es mucho más duro cuando el que se sale de la curva porque no te cree es alguien a quien aprecias o quieres. Es una agonía, saber que va a pasarlo mal, y luego ver confirmados tus temores. En mi caso el sufrimiento es doble, porque sufro antes, cuando se que va a ocurrir, y después, cuando tus vaticinios se ven confirmados.

Y hay casos en que hablamos de probabilidad, pero desgraciadamente hay otros en los que hablamos de certezas. Cuando sabes que solo existen probabilidades rezas para que la predicción no ocurra.

Sin embargo, cuando sabes que las posibilidades son del 100 por cien (y eso también ocurre muchas veces), ya no tienes recursos. Simplemente encoger los hombros, cerrar los ojos, y taparte los oídos para no oir el estruendo del choque.

Entiendo perfectamente a la pobre Casandra, porque en más de una ocasión me he sentido así. Ya se, nadie te dice que tengas que sufrir, y puedes no saberlo, pero hay cosas que son obvias, aunque el que vaya en el coche a tomar la curva no lo vea, o no quiera verlo.

Luego llegan los "espabilados" que quieren que tengas un palantir, y que aciertes siempre. Y pobre de ti si les dices que puede que se salgan en la curva y al final son del porcentaje que no se salen. A partir de ahí, todo lo que digas será falso, porque no acertaste. Hombre, si fuera adivino echaría tres o cuatro primitivas, y a vivir. Adivinos no hay. Hablamos de probabilidad. Si tomas la curva a 80 por hora tienes un 100% de probabilidad de darte la galleta, a 75 por hora un 80%, y a 70 por hora un 50%. Pero si alguien te avisa y la tomas a 60 por hora, no se da la galleta nadie, probabilidad 0%. Yo creo que es sencillo y se ve venir, pero la gente no quiere saber de probabilidad. Quieren certezas o nada. Y así nos va.

Y ojo, que a veces las previsiones deducidas son de cosas buenas o positivas. Esas te las puedes guardar para ti y disfrutar por partida doble... Total, tampoco te van a creer...

Para romper un poco con el tema tan aburrido, voy a copiar a Pilistruski y colgar un vídeo. La canción me encanta, pero lo interesante es ver lo que se puede conseguir de un piano: Marcar el ritmo como si fuera una bateria. Observad que no hay melodía de piano, solo ritmo. Para mi, sublime.


Pena de muerte, ¿justificable?

El otro día estaba viendo una película (no pongo cual para no chafar el argumento), en la que a un personaje le condenan a pena de muerte, en ese caso por ahorcamiento.

El personaje en cuestión había matado a una serie de personas, y cuando fue detenido y juzgado, fue condenado a morir ahorcado.
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Siempre que en una película aparece la pena de muerte, y siempre que oigo que ejecutan a algún reo en los lejanos USA, (por eso de que se supone que son civilizados y tal) me viene a la cabeza lo mismo… ¿A favor o en contra de la pena de muerte?

Yo no estoy a favor de forma abierta. Quizás, a pesar de ser vengativo como admití en los comentarios de esta entrada de Pilistruski que habla de la venganza, no tengo claro que la venganza en estos casos sea buena consejera. Sin embargo, todo esto tiene distintas ópticas.

En España la pena de muerte está abolida desde el año 1995. (Abolida en tiempos de paz por la constitución española, art. 15, y en tiempos de guerra por la LO 11/1995). Las últimas ejecuciones en España tuvieron lugar en 1975. (ver AQUI)

Cuando hablo de distintas ópticas hablo desde la óptica de la ética y la moral, las víctimas y la utilidad.

Entiendo que desde la ética y la moral nadie es dueño de la vida de nadie, y desde el momento en que un estado quita la vida de una persona, haya hecho lo que haya hecho, se convierte en asesino, y por tanto, susceptible de ser condenado también a muerte, en este caso el juez o el verdugo, y en una espiral infinita nos quedaríamos sin jueces ni verdugos; así que desde el punto de vista de la ética, está claro que la pena de muerte no tendría cabida en un estado "lógico".

Si hablo de las víctimas la cosa cambia. Cuando se produce un crimen atroz, o violación, o cualquier delito del mismo signo, generalmente la gente suele justificar el ojo por ojo. Sin embargo algunas corrientes sostienen que no es bueno que la familia decida, ya que está afectada. Mi postura es discordante en ese punto. No es justo que los pagos vayan siempre del mismo lado. Vivimos en un país en el que matar a alguien, en términos penales resulta barato (10 a 15 años, que con beneficios penitenciarios puede hacer que a los 6 años esté el asesino en la calle), y violar aún mas (máximo 10 años salvo que la víctima sea menor de 13 años, en ese caso el máximo sería 15 años, ver AQUI). De la pederastia mejor no hablar, porque los pederastas condenados por abusos pasan una media de dos años en la cárcel.

Y claro, hay que tener en cuenta lo que dice la constitución al respecto: Art 25.2. Las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y reinserción social y no podrán consistir en trabajos forzados. El condenado a pena de prisión que estuviere cumpliendo la misma gozará de los derechos fundamentales de este Capítulo, a excepción de los que se vean expresamente limitados por el contenido del fallo condenatorio, el sentido de la pena y la Ley penitenciaria. En todo caso, tendrá derecho a un trabajo remunerado y a los beneficios correspondientes de la Seguridad Social, así como al acceso a la cultura y al desarrollo integral de su personalidad.

Total: Que a la petición de "justicia", con cierto tinte vengativo, nos encontramos con que las penas según el código penal español son muy laxas (creo que se están ampliando en estos momentos), y que el asesino/violador puede estar en la calle a los 6 años, y que de reeducación y reinserción en las cárceles españolas nada de nada. No resulta fácil perder a un ser querido en manos de alguien, o tener una hija traumatizada de por vida por una violación, y ver al asesino/violador a los seis años campando tan alegre por las calles habiendo "pagado" su deuda con la sociedad. Es un sinsentido: Si hablamos de deuda, pasamos olímpicamente del artículo 25.2 de la constitución. Y por lo tanto, si el reo tiene una deuda con la sociedad, o con los seres queridos de la víctima, en ese momento podríamos hablar de pagos, y entonces de cadena perpetua o pena de muerte. El día en que las penas sean proporcionadas, y los reos salgan de la cárcel "educados", ese día podría ser injustificable, a lo mejor, la pena de muerte. Hoy en día puedo entender que se solicite, y en algunos casos yo la justificaría. Y aquel que no la justifique, que piense en si asesinan a su hij@, o le violan. Si sigue pensando que no pasa nada, y que el malnacido que lo haga pase seis años en chirona y salga, y aún así no quiere más, me quito el sombrero.

En tercer lugar hablaba desde el único punto de vista que puede ser "la utilidad":

El poder disuasorio de la pena de muerte es nulo. Nadie comete un delito pensando que le van a pillar, y esto es extensible a los delitos contra la vida o la libertad sexual. No hay más que mirar al otro lado del charco a ver si la pena de muerte hace que haya menos asesinatos/violaciones en los Estados Unidos. Va a ser que no.

Sin embargo existe otra óptica de la utilidad, que es la protección de la sociedad. Hablando desde ese punto de vista, solo hay que apuntar que las cárceles están llenas; Existen unos patrones típicos de criminales con altas posibilidades de reincidencia (ver AQUI), y sabiendo que van a volver a delinquir lo lógico sería encerrarlos de por vida para proteger a la sociedad de un nuevo crimen. Sin embargo, si al estilo de otros países se instaurase la pena de cadena perpetua, nos cargamos otra vez la constitución, y las cárceles estarían más llenas aún. Aunque esto que voy a decir suene un poco fuerte, si alguien habla de cadena perpetua, en ese momento queda la veda abierta para hablar de pena de muerte, pero claro, en casos de reincidentes (mínimo 4 delitos), antisociales, y con un historial en prisión de al menos 8 años (por poner la línea en algún sitio).

No digo que esté a favor abiertamente, pero desde luego estaría dispuesto a hablar de ello.

¿Que os parece?

miércoles, 5 de agosto de 2009

Prefiero ser normal

La mayoría de los comunes que andamos o nos arrastramos por aquí tenemos una vida “corriente”, con una relevancia local, y con los lujos que nos permiten nuestros ingresos, en unos casos bajos, y en otros casos menos bajos. No salimos en la tele, ni hay ordas de fans aclamándonos.

En otro nivel está la élite, que vive cobrando millones por un trabajo que les gusta, con el éxito como portada pública de su vida.

Hoy he leído un chismorreo de tantos Leer más...a que nos tienen acostumbrados los medios sobre quien fue el que ayudó a Michael Jackson a saltar al otro barrio, o que directamente lo empujó allí. Y resulta que el pobre hombre soportaba todos los días dolores, de tal manera que su médico particular le suministraba calmantes de forma pautada para evitar su suplicio. No es el único caso ni mucho menos donde el éxito lleva a una vida miserable. De puertas afuera una vida excéntrica, pero de puertas a dentro una vida miserable, un infierno en el que el exceso de dinero no sirve de bálsamo ante tanto sufrimiento.

Es típico que el común de los mortales desde su modesta posición mire hacia arriba y envidie a las estrellas. Envidia su forma de vida, su dinero, su popularidad… pero como decía la de la serie de televisión, la fama cuesta. En realidad todo tiene su precio. Puede que haya gente que esté dispuesta a pagarlo, pero en lo que a mi respecta, entre lo del pobre hombre este, el alcoholismo de otros, la drogadicción del de más allá, el fanatismo del otro de atrás, la imposibilidad de encontrar alguien con quien compartir su éxito (eso le ocurre a la mayoria), la ausencia de vida privada y demás… creo que no les envidio en absoluto y no quiero pagar ese precio. Me gusta mi vida anónima y común, sin mucho dinero, pero también sin los problemas que este acarrea. Porque al final no es el carisma, o la voz, o la pinta… es el dinero, ni más, ni menos. Siempre el vil metal.

Total, que si me reengancho en matrix, y me dan a elegir que quiero ser… no creo que haga lo que Cifra… nada de una estrella del cine o de rock. Prefiero ser alguien anónimo y feliz, con el dinero suficiente (ni poco, ni demasiado), y desde luego no ser adorado ni popular. Me alegro de ser normal.

lunes, 3 de agosto de 2009

La soledad del vuelo

Existió un personaje allá por los años 30, Henri Guillaumet, que trabajaba en la aeropostal. Era una compañía que llevaba el correo mediante aviones de unos lugares a otros consiguiendo una gran rapidez en los envíos.

Pues bien, ese hombre cubría la ruta Buenos Aires- Santiago. Para cubrir esa ruta debía volar en aeroplanos de aquel entonces por encima de Los Andes, con picos de 6.000 metros de altura.
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Los Andes es una cordillera inhóspita, donde si te caes te hielas (recordad la otra proeza del año 1972, el avión de los jugadores de rugby que se estrelló el 13 de octubre que cuentan en la película “Viven”).

Pues bien, Guillaumet se estrelló el 13 de Junio de 1930, (cuentan la historia AQUI y después de dos días guarecido bajo las alas del avión, tuvo que caminar tres días prácticamente sin dormir (se congelaba), y encontró a un pastor, que le ayudó a salvarse.

Tras recuperarse volvió al trabajo, y volvió a sobrevolar Los Andes otras trescientas y pico veces, del mismo modo, la misma cordillera… con el mismo riesgo…

¿Qué le pudo impulsar a volver a revivir aquel horrendo episodio?

Le he dado muchas vueltas, y creo que es la soledad. La sensación de soledad completa que se siente en una avioneta por esas alturas, con la nieve como única visión, es, desde mi punto de vista envidiable.

¿Quién no ha querido alguna vez estar solo en un bosque o en una montaña y poder estar contigo mismo sin nadie más o gritar sin que nadie te oiga?

Pues va a ser que todos no, hay personas que no envidian ni desean eso. Hoy, hablando con una amiga, me comentaba que ella ya pasaba bastante tiempo sola, que no quería más.

Pero exceptuando aquellos que pasan demasiado tiempo solos, creo que el que más y el que menos ha deseado eso, estar en soledad en momentos o ratos concretos (no de forma perpétua, por supuesto). Yo, al menos, entiendo a Henri Guillaumet. Y me gustaría volar en avioneta, solo, por encima de Los Andes (si es que se puede, claro). Me lo apunto en cosas que quiero hacer antes de morir.

viernes, 31 de julio de 2009

El amor de mentira

Como ultimamente tengo la musa confusa, para crear entradas me dedico a parasitar la inspiración ajena, cosas que veo o leo, un poco de aquí, un poco de allá.

Y como ayer Pilistruski y Simone han hablado del amor, me han dado la idea de esta entrada. Pero lo que vais a leer va orientado en otro sentido. Todo el mundo habla del amor, y se supone que todo el mundo sabe lo que es. Pues va a ser que no.
Leer más... O al menos, si saben lo que es lo disimulan muy bien. En una tendencia imparable en dirección casi vertical y sentido ascendente, actualmente en España se producen tres divorcios por cada cuatro matrimonios. Sin embargo, a principios de los ochenta esa cifra se dividía por nueve. ¿Por qué se ha producido entonces esa escalada? ¿Es que la gente se quiere menos ahora?
En mi opinión hay una serie de factores que llevaron a esto: El primero es que las mujeres que se casaban sin amor, con el único objetivo de dejar de depender de los padres para depender de un señor y así salir de casa. Eso era muy común: estaban enseñadas a aguantar y callar. Hoy en día eso no sucede, y las personas que viven infelices acaban estallando, aunque no tan pronto como deberían, algunas tardan años. Y otras muchos años. Y por eso las estadísticas de divorcios suben.

Otro factor que favorece el que las personas se divorcien más que antes es la legislación, el divorcio express, que ha hecho mucho más fácil el coger el petate.

Pero lo que creo que influye más en el incremento del número de divorcios es, aunque parezca un contrasentido, el amor. Pero como digo en el título, es el amor, pero el amor "de mentira".

¿Qué es el amor?
El amor es un sentimiento que te hace anteponer a otros sobre ti mismo en todos y cada uno de los ámbitos de la vida. Pero como me comentaba una amiga, esa definición es fría, como sacada de un diccionario, así que podemos describir lo que siente una persona cuando está enamorada:
* Hormigueo en la barriga.
* Pensamientos continuos y reiterativos sobre la otra persona.
* Deseo de estar en todo momento con la otra persona de forma prioritaria.
* Estar hablando horas de tonterías con la otra persona y perder la noción del tiempo.
* Estar pensando en tonterías de las que nunca se percataría en otra situación ya que el enamorado ve el mundo rosa.
* Tener cara de panoli como si hubiera fumado algo o tomado algo caducado.
* Parecerle graciosas cosas que habitualmente nunca le harian gracia.
* El típico tópico de que una verruga le parezca un lunar sin importancia.
* La falsa sensación de que todos los problemas desaparezcan.
* El tener como único problema estar con la otra persona de forma permanente.

Imagino que el que más y el que menos que haya estado enamorado se identifica con la mayoria de los puntos descritos. Esas sensaciones que hacen que estés "borracho de amor" son inigualables, y el que no las haya sentido en algún momento de su vida se ha perdido algo grandioso.

Entonces... ¿como es que eso puede llevarte al divorcio?
El problema es que el último punto que no he añadido y que añado ahora:

* Euforia y ceguera mental.

Y aquí es donde entra el problema:
Todas esas sensaciones, sobre todo la de la euforia y la ceguera mental son pasajeras. Definen el amor, pero "de mentira". El narcótico a los problemas que supone toda la química que desata la pasión, despues de un tiempo desaparece, y las sensaciones se hacen más "racionales" y "lógicas". Es entonces cuando los problemas que existian previos a la relación vuelven, las verrugas vuelven a ser verrugas, y las cosas que no hacian gracia antes, y que por culpa de la feniletilamina han hecho gracia una temporada, vuelven a no hacer gracia.

Es entonces cuando las relaciones fundadas solo en la química se van al garete, y caen por su propio peso. Una relación no se puede basar solo en ese tipo de sensaciones, porque son pasajeras. En esos momentos, aquellos enamoramientos que se han hecho al estilo de "Contigo pan y cebolla" aterrizan. Y si se ha producido el matrimonio, es cuando se pasa por el juzgado y se incrementan las estadísticas.

¿Pero eso no ocurría antes? En mi opinión la sociedad cada vez es más frívola, no tiene las necesidades de antaño (porque ya están cubiertas), y los seriales y los realities shows favorecen esa dinámica. En general se ve demasiado la televisión, y también se ven demasiadas películas. Y la realidad no es la que está en un guión o en la caja tonta: Una relación no son solo sensaciones. Una relación implica muchas más cosas, menos fuegos de artificio y más características de compatibilidad, que desde mi punto de vista configuran el verdadero amor.

La confianza, la complicidad, el estar para el otro cuando te necesita, el colocar tu pareja por encima de todo, ese tipo de cosas no son tan "explosivas" como las definidas antes, pero configuran los ingredientes para que una relación funcione.

Y luego en muchos casos viene "el aguante". Una relación nunca debe ser antisimétrica. Las flechas deben ir en los dos sentidos, y no me refiero solo a "decir te quiero". Eso es muy sencillo, lo hace cualquiera y no cuesta nada. Tampoco sirve "comprar flores" el día de los enamorados. Ese día están las floristerías llenas y no aportan nada. Hay relaciones de parasitismo donde una parte es la única que da y ofrece, y la otra solo recibe, bien de forma consciente, bien de forma inconsciente, y el que sea de forma inconsciente no es atenuante para el diagnóstico de relación enferma. Y claro, así hay una sola parte es la que da, la que soporta las esperas, la que tiene paciencia, la que aguanta no ser lo "primero" y la que tiene esperanzas de que el tiempo lo solucione todo. Sí... en nombre del amor lo soportan todo, los desplantes, el ser plato de segunda, la ausencia de esfuerzo por la otra parte, los engaños, las disculpas... y tantas y tantas cosas. Se autoengañan creyendo que el amor lo va a poder todo, y que es lo único que necesitan para vivir. Creen que el tiempo hará que el tema mejore y los obstáculos desaparezcan. Se entregan con tal sacrificio al otro que se anulan como personas, lo aguantan todo, hacen de la infelicidad su marca de vida y se condenan por años. Disculpan las ofensas de la otra parte, proyectan las causas de sus problemas hacia otros agentes, cuando no se dan cuenta de que en su mano está acabar con una relación marchita. Sí, perderían el amor. Pero tendrían la esperanza de volver a encontrarlo, o al menos, estar mejor solo que mal acompañado, como dice el dicho.

Lo que suele ocurrir en esos casos es que al final, pasa lo que tenía que pasar, pero mucho más tarde. Y además de una relación rota cosechan un montón de años de desdichas que les han llevado a perder oportunidades de ser felices.

Para mi el amor verdadero, el de verdad no son solo esas sensaciones que describía antes. El amor de verdad y el que configura una relacion con posibilidades de éxito se basa en el dar y recibir, y no me refiero solo a lo material. Hay que estar ahí para el otro y que el otro esté ahí para ti, demostrar (no con palabras, sino con hechos) que el otro es lo primero para ti y tener la certeza de que tú eres lo primero para el otro. Debes tener confianza plena , y que la otra parte la tenga contigo. Y de vez en cuando hacer alguna pequeña locura que haga que vuelvas a sentir aquellas sensaciones, aunque solo sea por un rato, y que recuerde a la otra parte que sigue siendo lo más importante para ti.

Si no tienes eso, tienes todas las papeletas de perder el tiempo y ganar lágrimas. No esperes a incrementar aún más las estadísticas de divorcio esperando demasiado, haciendo que pierdas el tiempo, siendo desdichada, y perdiendo oportunidades de ser feliz.

Disculpen ustedes el tocho.

miércoles, 29 de julio de 2009

Los problemas crecen

Hace mucho tiempo que circulan por la red unos versos erróneamente atribuidos a Neruda que se titulan “Muere lentamente”. En realidad son de Martha Madeiros. Pero no voy ahora al tema del autor. Casi todo el mundo estará de acuerdo en el mensaje del texto. Para el que no los conozca los versos están es esta presentación: (reitero que el autor es equivocado)



Leer más...Pues bien, en esta entrada no me refiero solo a lo que implica atreverse a vivir, «vive hoy, arriesgate hoy...», el disfrutar de las cosas, lo cual es muy recomendable porque siempre nos arrepentimos de lo que no hacemos. Pero no. Esta entrada va de lo que implica atreverse a enfrentarse a los problemas para poder vivir.

Si tienes una vida plena y feliz puedes ahorrarte lo que viene a continuación. Pero si no eres del todo feliz, tienes melancolías dañinas, o crees que tu vida es directamente una porquería, quizás debas analizar por qué: Eres infeliz por algo que tú no puedes controlar, o no eres feliz por una situación que SÍ puedes controlar, o al menos luchar para tomar el control.

Si estás en el escaso grupo de aquellos que no son felices por algo que no pueden controlar (pero de verdad, algo que no se pueda controlar, sin disculpas...) no hace falta que sigas leyendo, porque el texto no se aplica a ti.

Pero a lo que voy, y de lo que va esto, es la infelicidad por dejadez, por inactividad, por cobardía o por complejos.

Desde niño siempre oí decir "Dios aprieta, pero no ahoga". Es una forma de enfrentarse a los problemas al estilo de como lo hace una avestruz. Hay quien cree que si no nos enfrentamos a los problemas, o echamos a otros la culpa de nuestros males, estos se difuminarán y desaparecerán solos.
Lo malo de esto es que el tiempo que pierdas esperando a que los problemas se solucionen, es tiempo perdido, que nunca recuperarás.

Y lo peor aún es que sí, "Dios aprieta", "Dios ahoga" y estrangula, y a veces no suelta el cuello.
Los problemas nunca se solucionan solos y si no les hacemos frente se hacen mayores, y sus consecuencias también, y si solo les enseñamos el trasero, (al estilo avestruz), sufriremos las consecuencias de nuestra falta de acción de forma indefinida.

Esto que digo se riñe con todos y cada uno de los libros de autoayuda que te enseñan a vivir el día a día sin preocuparte demasiado por el futuro. Pero ¿Y si tu día a día es un infierno?¿Y si tu vida es literalmente una mierda?¿Sigues enseñándole el trasero a los problemas, esperando que se solucionen solos, por ciencia infusa, o que el tiempo los arregle? ¿No es mejor arriesgarse, tomar una decisión difícil, enfrentarse a los problemas y al menos luchar?

Quizás si los versos de la presentación no se deberían referir solo a sensaciones, sino a atreverse a sacar la cabeza, gritar, coger a los problemas por el cuello y hablarles de tú a tú, tomar decisiones difíciles, aunque duelan, y hacer de nosotros los dueños de nuestro destino, sin atribuir a los demás la causa de nuestras desdichas y nuestros problemas.

No más disculpas. Las disculpas son solo la arena donde metemos nuestra cabeza. La vida de cada uno es de cada uno, es libre de hacer con ella lo que le plazca, y por lo tanto, también es responsable de conseguir que no sea una vida incompleta.

¿Y tú qué? ¿Eres plenamente feliz, metes la cabeza en la arena, o les echas la culpa a los demás?

viernes, 24 de julio de 2009

El equilibrio

ACTUALIZACION: Pilistruski ha escrito en su blog una entrada que va del mismo tema. Es otro punto de vista interesante. Puedes leerla AQUI.

La entrada mía empieza aquí:
Dice el Diccionario de la real academia de la lengua que el equilibro (entre otras definiciones) es «Contrapeso, contrarresto, armonía entre cosas diversas». Desde que comenzamos a caminar debemos mantener esa armonía a nivel físico para no dar con nuestros huesos en el suelo. Pero en esta entrada no me refiero a ese tipo de equilibrio.Leer más...

Me refiero al equilibrio que hay que realizar en la vida diaria, absolutamente en todas y cada una de las facetas de la misma. Debes equilibrar tu tiempo laboral u ocupacional con tu tiempo de esparcimiento, el sueño con la vigilia, el dinero que gastas con el que ingresas… la lista sería enorme.

Sin embargo, donde el equilibrio se convierte en algo necesario, y muchas veces en un arte, es en el ámbito de las relaciones, bien sean de pareja, profesionales, de amistad, o simplemente de “vecinos” o conocidos.

Resulta muy complicado elegir que hacer en momentos concretos. El mejor ejemplo es la típica historia donde la novia de tu mejor amigo le es infiel, y tú lo sabes. ¿Qué haces? ¿Se lo dices? ¿Se lo insinúas? ¿No se lo dices? Es muy difícil acertar. Creo que tu deber es decírselo (y es lo que yo haría), pero sabes que diciéndoselo quizás le harás daño y puede que lo pase mal; incluso puede que se moleste contigo y pierdas un amigo, aunque el que viva engañado, desde mi punto de vista, es mucho peor.

La sinceridad tal y como yo la entiendo está reñida con el equilibrio porque existe sensibilidad “sobredimensionada”, y eso provoca “daños colaterales”. La franqueza a veces, es entendida por el receptor “impresionable” como una ofensa. Un ejemplo muy reciente que me dio la idea para escribir esta entrada: En una comunidad de vecinos, donde la mayoría son analfabetos funcionales (no es broma), se toma una decisión que puede hacerte perder del orden de millón y pico de pesetas, por tontería y borregismo. ¿Qué haces? ¿Les cuentas la realidad? ¿O te callas y pagas los dos millones? Con la primera opción te tacharán de sabiondo y prepotente y se sentirán tremendamente agraviados, pero te ahorrarás casi dos millones de pesetas. Otra opción es callar y tragar con la decisión. En ese caso no serás el sabiondo de la comunidad, y nadie se enfadará, pero tu cuenta corriente quizás quede temblando, eso si no tienes que “empufarte” para hacer frente a tal derrama.

¿Dónde está el equilibrio entre la ofensa y la sinceridad? Recuerdo algo que presencié en un foro: Alguien comentaba que siempre era mejor ir con la verdad por delante, porque no era bueno vivir engañada. Parece ser que alguien le hizo caso, y la forera que quería sinceridad acabó ofendida y montando el circo. Su teoría era que había maneras de decir la verdad, que la verdad se puede maquillar. Como alguien le apuntó, la verdad es la que es, y a veces no gusta. Si maquillas esa verdad deja de serlo, y se convierte en otra cosa. ¿Dónde está el equilibrio?

Esto es aplicable a las relaciones de trabajo, con los compañeros, con el jefe, y con tus subordinados. El equilibrio entre la sinceridad y la ofensa es una línea muy delgada, y a veces el caminar por ese jardín sin pringarse convierte al protagonista en un auténtico maestro.

También en las relaciones de amistad, como apunté anteriormente se convierte en una empresa difícil si el otro es especialmente “sensible”.No hay más que ver la típica serie americana donde los protagonistas se guardan la verdad para que el “amigo” no se sienta ofendido. Ponen la sensibilidad del camarada por encima de la veracidad, y en mi opinión, esa actitud no es equilibrada. Que conste que la mía tampoco, pero por el otro lado. En mi caso peco de sincero, y muchas veces esa "claridad" se interpreta como intento de ofensa o incluso como cosas peores. Por ello no tengo amigos especialmente “sensibles” porque esos no me duran ni dos asaltos. La verdad es que no se ser sutil, aunque lo intento, y a veces mucho. Y hay temporadas donde ese intento de mantener esos equilibrios me agota, y últimamente ando algo cansado con los ofendidos, supuestamente agraviados y resentidos.

Total, que teniendo en cuenta que la única forma de librarse de mantener el equilibrio es estando en ingravidez (no confundir ingravidez con embriaguez, aunque sí, con una borrachera no se suele mantener ningún tipo de equilibrio) voy a preguntar a Simone si en su isla le queda alguna hamaca libre. Quizás, en ese estado contemplativo, aunque no esté en ingravidez, tampoco me hará falta mantener ningún tipo de equilibrio. Creo que de poder, me piraré una temporada para allá.

miércoles, 15 de julio de 2009

Viva la democracia

Lloviendo sobre mojado, y leyendo unos comentarios al efecto en el blog de escolar, resulta que en el año 2008 el Defensor del Paciente recibió 12.300 denuncias a nivel nacional por negligencia médica en 2008.
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Lo que sorprende del dato es que una de cada 3 denuncias de esas se produjeron en Madrid. Estoy seguro que los televidentes de tele-espe, que a la postre votan, no son conscientes de ese dato. Ya no es que huela a podrido, simplemente apesta.

Cifras concretas:

Madrid: 1 Negligencia por cada 1.525 habitantes
Catalunya: 1 denuncia por cada 6.757 habitantes.
Andalucia: 1 denuncia por cada 5.387 habitantes.
Asturias: 1 denuncia por cada 4.737 habitantes.
Comunidad valenciana: 1 denuncia por cada 5.039 habitantes.
Galicia: 1 denuncia por cada 4.153 habitantes

¿Hay que hacer una gráfica o se ve bien así?

Como apostillaba el que publicó los primeros datos en el foro de escolar, la diferencia da escalofríos.

Ahora, que después de las próximas elecciones donde la lideresa saque otra vez mayoría absoluta, venga alguien y me diga que el sufragio universal está bien, y que la democracia funciona. Quizás sea la falta de información, el analfabetismo general, o simplemente masoquismo.

Y si alguien tiene dudas que mire a Valencia, donde algunos desaprensivos se dedican a arramplar a manos llenas la “pastuki”, mientras el responsable de tal atropello seguirá siendo elegido por mayoría absoluta, su juez amigo no se inhibe, nadie le recusa, y al protagonista “que se pagaba sus trajes” le queda limpio el expediente.

Por favor, que alguien defienda a esta democracia, y me de buenas razones, porque al final voy a parafrasear a alguien que en su momento dijo, “la culpa es de esta puta democracia”.

martes, 14 de julio de 2009

La culpa fue del celador

Y el niño murió. Quien lo iba a decir, meten la pata hasta la rodilla con la madre y en vez de esforzarse para que el niño saliera sano y entero, se queda en una UVI sin medios con una enfermera cuyo primer día, no ya en esa UVI de neonatología, sino en cualquiera, Leer más...era el del “terrorífico error”. Eso sí, según el politico de turno estaba perfectamente formada. Lo que no dice el político de turno es que experiencia tenía en una UCI neonatal: Un día. Eso es amplia experiencia. Seguramente la culpa sea del bedel, o de quien recoge la basura.

Tenemos lo que nos merecemos. Mientras la gente siga votando a inútiles para gestionar cualquier cosa que no sea su propia bolsa, trincar, coger la pasta, y echar la culpa a una enfermera novata sin supervisión porque no hay recursos ni gente, mientras los políticos sigan mirando a otro lado, mientras lo único que hagamos sea escribir, esto seguirá pasando.

Hace mucho alguien se preguntaba que tendría que pasar para que alguien en Madrid asumiese responsabilidades. Ahora ya lo se. Pase lo que pase, jamás se asumirán responsabilidades. El madrileño medio se traga lo que aparece en tele-espe, y mientras tanto, da igual que la sanidad sea una porquería.

Este es el caso más conocido porque murió la madre por negligencia, y murió el hijo por negligencia. Pero no es el único caso. Vía un comentario de escolar (ver este enlace), me entero de la denuncia un caso tan sangrante como el del niño. Bueno, tan sangrante no, quizás más porque aquí no hay error, hay mucha mala leche.

A mi me pueden contar lo que quieran, pero lo que desprende la sanidad madrileña no lo he visto en ningún otro sitio. Está claro, mientras tengan olimpiadas, y obras faraónicas… ¿para que quieren médicos?

¿Sabeis cuando se va a arreglar esto? El día que cualquier político o miembro de la familia real esté obligado a ser tratado en una habitación de hospital común, compartida, claro está, y sin derecho a trato de favor. Nada de reservarles una planta o guardar 10 litros de sangre para ellos “porsiaca”. Si yo no tengo derecho a la clínica “Ruber internacional”, ellos tampoco.

viernes, 3 de julio de 2009

Los verdaderos "maestros"

Me he enterado de una historia de alguien admirable.

Existe un médico (Lorente creo que se llama) en el hospital de La Fe en Valencia, traumatólogo pediatra que estando en Etiopía (de vacaciones, creo) vio a un niño casi paralítico. Como quiera que era de su especialidad el tema, sabía que con una operación quirúrgica no demasiado complicada se podría solucionar su problema. Se lo trajo a España, le operó, y el niño volvió a caminar.
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Desde entonces todos los años coge su mes reglamentario de vacaciones, pide un mes de licencia sin sueldo (es decir, no cobra), y esos dos meses se va a Etiopía y se dedica a operar a diestro y siniestro sin cobrar un duro a personas que de ninguna manera tendrían acceso a ese tipo de medicina. Es más, no es solamente el hecho de que no cobre, que renuncie al descanso de sus vacaciones, e incluso que renuncie a un mes de empleo pagado para poder ayudar al prójimo, es que además pone de su bolsillo el material e instrumental necesario para operar.

En uno de sus viajes se trajo con él a un niño, niño que adoptó. Ese niño ya no es tan niño, tiene ahora 19 años, ha vivido feliz, y tiene un compromiso con su padre adoptivo de utilizar sus conocimientos en su país de origen cuando llegue el momento.

Parece ser que algún médico más de su hospital le está imitando y viaja con él para tratar a personas de esas latitudes tan pobres, cada uno en su especialidad.

Seguro que este señor no sale en ninguna página de New Age, ni en ningún programa de tele-basura. Nadie dirá que es “un guía” o “un maestro”. También es verdad que este héroe anónimo seguramente no pretenda que se le reconozca nada ni ser popular. Eso es otro factor que le honra, y además probablemente no estará en la lista del siglo XXI de “los maestros” porque no cumple un requisito necesario para ser un “maestro” hoy en día: Cobrar.

Este hombre no solo trabaja gratis, sino que pone dinero de su bolsillo. Los maestros que “no cobran” son aquellos de la antigüedad. Alguien que hoy en día no cobra no es considerado maestro ni digno de admiración. Para ser “maestro” hoy en día debes utilizar la necesidad ajena como forma de vida.

Estoy harto de oír hablar o leer sobre “maestros” que solo han usado sus cuerda vocales, proponiendo lo que debemos hacer, pero nunca predicando con el ejemplo: «Haced lo que yo digo pero no hagáis lo que yo hago».

Estoy harto de ver como se endiosa a personajes cuyo único mérito es poder pegar con el pie a un balón, asesinar toros o peor aún, haber compartido cama con el de las patadas al balón o el zoquete de la espada y el capote.

Ese médico es el ejemplo más claro de lo injusto que es el ser humano, y su estupidez, que se dedica a endiosar a “maestros” solo por la apariencia, y a aquellos que debían ser homenajeados son condenados al ostracismo, pasan su vida en el anonimato y sin reconocimiento de sus buenas obras. (Puede que cuando se mueran sean populares, esa es otra absurdez de este mundo de porquería).

Mi reconocimiento a esas personas que se involucran de verdad y hacen algo más que comprar el bote de pepsi.